martes, 3 de mayo de 2005

Qué vida más triste... la de un suicida de ficción

Últimamente me aburro tanto que he sopesado la idea de arrojarme por la ventana. Seguramente no moriría. Quizá me rompería las piernas o la cadera y eso ya sería toda una novedad. Con eso me conformaría.

Quebrar la rutina. Tal vez un viaje me ayude a escapar de este particular infierno. Porque ya no puedo más. Mis enemigos me acechan ocultos en la espesura. No tengo armas, sólo mi coche. Elegir una ruta y ponerme en marcha. No conozco otro antídoto para este mal.

Acampar en el monte. Disfrutar del silencio o de los insectos musicales. Levantar la mirada y observar el cielo. No sé qué veo en esas estrellas, pero seguro que es algo bueno.

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