miércoles, 16 de noviembre de 2005

Algo

(...)

- ¡Debiste llamarme antes!
- Lo siento. Cumplía órdenes del jefe.
- Yo soy el supervisor de este servicio y nadie parece hacerme ningún caso. El mundo se desmorona a mi alrededor.
- Ya que le hemos llamado, evite la catástrofe.
- ¡Es demasiado tarde! ¡Ya no puedo hacer nada! No tiene remedio.
- ¿Está seguro? ¿No puede solucionarlo?
- Estoy completamente seguro. Ya nada puede salvarla.
- ¡Eh! ¡Usted! Venga aquí. Tire a la basura su intento de tarta número 2 y vuelva a empezar.
- ¡Sí, señor!
- El supervisor del departamento de Repostería debería asignar estas tareas para que esto no vuelva a repetirse. Por suerte, aún estamos a tiempo de cumplir con el pedido. De lo contrario, me habría asegurado de que usted no volviera a entrar en un restaurante... ni siquiera para comer.

(...)

Un día cualquiera en una pastelería de ficción.

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