lunes, 28 de noviembre de 2005

Innecesario

Si su mirada me encuentra, sonríe.
Cuando la observo y ella me mira, sonreímos como tontos.

Mas, ¿tanta sonrisa nos conduce a alguna parte?
Mejor si intercambiásemos besos, caricias y abrazos. ¿Verdad?

Pero no hay tiempo...

Sólo el justo para esas tímidas sonrisas y miradas furtivas.
Con esas acciones, está todo dicho entre nosotros.

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