domingo, 31 de diciembre de 2006

2007

Este 2006 se ha portado bien conmigo. He tenido trabajo, dinero y salud. De amor, nada de nada.
Espero que 2007 sea mejor aún para todos, mas dicho objetivo no se logra sin trabajarlo a fondo. ¡Nos vemos el año que viene!

lunes, 25 de diciembre de 2006

Dormido (I)

Hace algunos años acudí a mi médico de cabecera para consultarle lo que yo creía un problema sin importancia. Le conté que llevaba semanas sin dormir bien, que me dolía la cabeza y que tenía problemas de concentración. Mi médico me explicó bastante preocupado que aquello podría ser grave y, por si acaso, me envió al hospital. Allí me hicieron un montón de pruebas y, en menos de una semana, volví a la consulta de mi médico para conocer los resultados.

Tomó el informe en sus manos y revisó durante varios minutos los gráficos que contenían sus numerosas páginas. Al fin, levantó la vista y me sonrió aliviado. Me explicó que no me sucedía nada grave, nada de lo que preocuparme... Aunque, cuando mencionó algo de una mancha en mi cerebro me angustié bastante. Me tranquilizó contándome que aquella sombra sin importancia estaba situada en la zona del cerebro que regula ciertos procesos conscientes secundarios y que sus efectos podían contrarrestarse fácilmente con medicación.

Reflexionó unos segundos y me dijo lo siguiente:

"Le voy a extender una receta. Es un tranquilizante muy suave sin apenas efectos secundarios. Se sentirá mejor en unos días y podrá volver a conciliar el sueño con total normalidad. En unos días sus cefaleas habrán desaparecido".

Cogí la receta y me marché de la consulta esperando no tener que volver jamás. En cuanto entré en casa, me relajé por completo. Me di una ducha, y por unos interminables veinte minutos, me olvidé por completo de todo lo que me había preocupado en la última semana. Aquella misma noche, inicié el tratamiento.

Los siguientes tres días, dormí como un niño. Ni pesadillas ni nada. Dulces sueños. Pero, al cuarto día las pesadillas regresaron. Esos sueños horribles me desvelaban por completo y no podía pegar ojo en toda la noche. Y, justo cuando creía que no podía irme peor, volvieron los dolores de cabeza.

No dejé pasar ni un día más y acudí al médico. Otra vez en la sala de espera. Las mismas preguntas y dudas. De nuevo, la angustia.

Cuando mi doctor de cabecera me vio en la sala de espera, reconocí un gesto de inesperada sorpresa en su rostro. Sus palabras me lo confirmaron. Le conté que las pastillas ya no me hacían efecto, que no conseguía dormir y que cuando lo lograba las pesadillas me despertaban a los pocos minutos. Todo esto sin olvidar mis dolores de cabeza. Tras escuchar mis palabras, decidió extenderme un tranquilizante más potente y analgésicos. También me sugirió visitar a algún terapeuta para estudiar la cuestión de las pesadillas.

Me mostré reticente ante la idea de sentarme en un diván. Pero, ¡qué demonios! Contarle mis problemas a un extraño sería mejor que continuar con las pesadillas. No obstante, mi médico me preparó un volante para rehacer los exámenes médicos... por si acaso mi mancha había crecido.

Volví a casa más confuso y somnoliento que nunca. Tomé la guía de teléfonos y busqué la sección de loqueros. Elegí cinco nombres y, tras un proceso de eliminación más bien aleatorio, elegí un nombre. Ahora tenía en mis manos la dirección y el teléfono de un psiquiatra particular. Dudaba si merecía la pena gastarme una parte significativa de mi sueldo al mes para conseguir dormir bien toda la noche.

Finalmente, me decidí y marqué el número.

jueves, 21 de diciembre de 2006

Carl Sagan

Hoy se cumplen 10 años de la muerte de Carl Sagan. Gracias a él y a su nave de la imaginación, aprendimos que ahí fuera hay estrellas, planetas, galaxias... Con él, nos asomamos a un universo de posibilidades. Los primeros pasos en la astronomía los dimos, en gran parte, animados por su tesón y su contagioso entusiasmo.
Pero, al margen de su labor divulgadora, también destacó como azote de la superchería y demás parachorradas.
De cualquier forma, una gran pérdida para la humanidad.
¡Te echamos de menos!

Nota: con motivo del décimo aniversario de su defunción, se ha creado esta bitácora.

Vía El lobo rayado, Por la boca muere el pez y Microsiervos

domingo, 19 de noviembre de 2006

Si quiero encontrar lo que busco

He llegado a un punto en el que ya no puedo vivir en la inopia. No puedo ser ingenuo, ni puedo ignorar el paso del tiempo. La espontaneidad es un lujo fuera de mi alcance.

Expresar lo que siento no sirve. ¿Quién dijo que la frescura era refrescante?

Frío y calculador. Así debo ser, si quiero conseguir lo que deseo. Aún así lo tengo crudo. Pero, ¿qué no lo es hoy en día?

domingo, 12 de noviembre de 2006

Primeros reproches (IV)

¡Bravo! ¡Al fin lo conseguiste! Llevas muchos años detrás de esto. Si no me equivoco, lo planeaste todo cuando aún estudiabas en secundaria. Te trazaste una ruta y te ceñiste al plan, sin dejar nada a la improvisación. Hoy por fin ha llegado el día. Recogerás lo que con tanto empeño has sembrado a lo largo de toda tu corta vida.

Cuando el sobre llegó a tus manos, contuviste la respiración unos segundos pues sabías que, cuando leyeras su contenido, nada volvería a ser igual. Rompiste el precinto y extrajiste la carta. Tomaste el escrito entre tus manos y leíste su contenido con atención. Poco a poco, un rictus serio se va apoderando de tu rostro. Al terminar de leerla, depositas la carta en un cajón de tu escritorio y suspiras aliviado.

Y, ¿ahora qué piensas hacer? Creo que es un momento tan apropiado como cualquier otro para meditar sobre esta cuestión. El contenido de la carta es justo lo que esperabas. Has luchado con entereza para lograr tus objetivos. Te propusiste un reto en la vida y lo has conseguido. Te has esforzado mucho por lograrlo y la carta es tu recompensa.

Mas, sería conveniente analizar el contenido de la misiva. Apuesto a que contiene los resultados de aquel concurso al que te presentaste. Recuerdo haberte visto estudiando bastante las últimas semanas antes de las pruebas. Te preparaste a conciencia, seguro que debiste hacerlo bien y la carta así debería atestiguarlo. Aprovecho que has bajado la guardia para abrir el cajón y echarle un vistazo a la carta.

Vaya... Confieso que no sospechaba algo así al observar tu reacción tras leerla.


A la vista del resultado, veo lo equivocado que estaba contigo. Te has puesto a la altura de cualquiera mínimamente inteligente. Sin más. El escrito atestigua lo poco extraordinario que eres en realidad. Te impusiste unas metas elevadas, y no has conseguido culminar con éxito tus objetivos. Pensé que estabas predestinado a cosas importantes y ahora veo que no es así. No lo has logrado por muy poco. Ese estrecho margen te separa de la gloria.

Igual que otros muchos antes que tú, has fracaso antes de empezar. Sólo espero que ése no fuera tu plan original. Prefiero no pensarlo. Es más, prefiero dejar de pensar. Porque a la luz de los hechos, ¡qué mediocre eres!

miércoles, 1 de noviembre de 2006

Firefox 2.0 ya está aquí

Después de mucho esperar, por fin ha llegado la nueva versión estable de nuestro navegador favorito. A simple vista, funciona mejor que la versión 1.5.X... que no es poco. Para descargar la nueva versión y leer más acerca de las nuevas características implementadas, acudid a este enlace.
Y, por el momento, esto es todo.

P.S.: En breve saldrá
vía actualizaciones automáticas la versión 7 de Internet Explorer. Por comentarlo...

Abendum: Microsoft ha decidido, en vista de que casi nadie se ha bajado la versión 7, convertir a éste en actualización crítica.

domingo, 15 de octubre de 2006

Cien frases para la Historia

A enemigo que huye, puente de plata.
Donde una puerta se cierra, otra se abre.
Quien se fue a Sevilla, perdió su silla.

Todos hemos escuchado y empleado frases como éstas alguna vez. Y, más de unos desearíamos ser capaces de sintetizar en pocas palabras sentencias como las que forman parte de este artículo publicado en el magazine de El Mundo.

Una vez más, ¡demos gracias a Menéame!

jueves, 12 de octubre de 2006

Tío, tú eres tonto (y 2)

Definitivamente, tú eres tonto.

Un mes después de que esa chica tan guapa te dijera esas cosas tan bonitas, vuelves al banco para saber. Te plantas delante de ella y le preguntas, henchido de confianza en ti mismo, si se acuerda de aquella conversación. Y, ¿qué te contesta ella?

Asombrado, escuchas de sus labios que apenas recuerda esa conversación. Después de hacer memoria, ella te aclara que únicamente le gustó el aroma que desprendías, nada más. Como último recursos, le preguntas si querría tomar algo contigo alguna vez. Y, ella muy educadamente, te rechaza.

Creo que ya te lo advertí: deberías dejar de suponer ciertas cosas, o simplemente, deja de una vez de imaginarte cosas donde no las hay. Y, recuerda que en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta. Tal vez así, tengas más suerte la próxima vez.

miércoles, 27 de septiembre de 2006

Lo que tendrá Firefox 2.0

Los que utilizamos Firefox habitualmente estamos deseando probar las novedades que incluirá la versión 2.0 . El cambio de la 1.0.x a la 1.5.x supuso bastantes quebraderos de cabeza para muchos usuarios. Algunos, incluso, decidieron regresar a la anterior versión estable del navegador del panda rojo. En mi caso, yo noté cierta ralentización en el navegador y un excesivo consumo de memoria (a veces, más que excesivo si tengo o he tenido muchas pestañas abiertas). No obstante, parece que por fin veremos una solución definitiva a este problema.

Vía Menéame
, la bitácora Navegadores publica las principales novedades que incluirá la nueva versión estable de nuestro navegador favorito. La primera de la lista: el consumo de memoria. ¡A ver si esta vez va la vencida!

Por cierto, ya ha salido
la primera versión candidata a ser Firefox 2.0 . ¡Ya va quedando menos! Y, por si no te he convencido, lee estas diez razones para usar Firefox.

domingo, 17 de septiembre de 2006

House, tercera temporada

Soy fan declarado de esta serie protagonizada por el británico Hugh Laurie. Las salidas de tono del doctor House, las broncas con su jefa y con sus empleados, los casos que resuelve, las conversaciones con su mejor amigo y la fauna humana que acude a su consulta conforman un interesante paisaje en una televisión desprovista de encanto, calidad o innovación. Ese es su principal atractivo. También algunas voces podrían argumentar en su contra que en cada episodio se repite una y otra vez el mismo esquema, pero en opinión del que suscribe estas líneas, este hecho no desmerece para nada el conjunto.

Los que hemos visto ya la segunda temporada completa, aguardamos con ansias el estreno de la tercera. Hace ya unas semanas que se empezó a emitir en Estados Unidos y... no voy a contar nada más. Para ilustrar este (intrascendente) post, añado un vídeo que subieron hace unos días en la bitácora ¡Vaya tele! Sin duda, acrecentará las ganas de ver lo nuevo de House.

¡Abstenerse de verlo todo aquel que no haya visto la segunda temporada completa!


jueves, 14 de septiembre de 2006

Ni Xena, ni Vulcano... Éride

O, Eris.

Este es el nombre por el que será conocido a partir de ahora el planeta enano apodado Xena por sus descubridores. Si hace unos días, Plutón recibió su denominación definitiva (134340 Plutón), por fin le ha tocado el turno a 2003 UB313. Desde hoy tendremos que referirnos a él como 136199 Eris.

Y, ¿qué hay de su satélite? Los fans de la serie Xena esperaban tener en el sistema solar un tándem Xena-Gabrielle. ¡Pues va a ser que no! La luna de Éride se llama desde hoy Disnomia.

En estos tiempos en los que la cabeza visible de la Iglesia dice tonterías es agradable comprobar que ciertas cosas funcionan.

Más información aquí , aquí, y aquí .

martes, 12 de septiembre de 2006

Tío, tú eres tonto

Agosto. Un tiempo espléndido. Y, tú trabajando como siempre. Tienes un turno nuevo y sólo libras un día entre semana. En lugar de irte a la playa, vas a tu sucursal bancaria habitual a pagar unas facturas. Haces cola, llega tu turno y te plantas delante de una de las cajeras. Es nueva, joven, guapa... y te pregunta por algo personal que nada tiene que ver con asuntos de índole monetaria.

Sus inesperadas palabras y su pícara mirada te desconcentran, contestas como buenamente puedes y reconduces la situación hasta recobrar el control de ti mismo. Haces lo que habías ido a hacer, te despides educadamente y das media vuelta.


¿Qué ha sido eso?
A medida que tus pasos te alejan de ella, te preguntas: ¿le gusto o sólo ha sido una muestra de cortesía profesional por su parte que mi mente calenturienta ha malinterpretado a posteriori? Dos horas después, ya te estás comiendo el tarro pensando en lo que podría haber ocurrido si hubieras demostrado tener sangre en las venas.

Tío, ¡tú eres tonto! Confío en que hagas lo posible para volverla a ver y aclares si realmente le gustas o no. Por tu bien y por el bien de los que te rodean...

lunes, 11 de septiembre de 2006

11 de Septiembre

Han pasado cinco años desde que las Torres Gemelas de Nueva York cayeron.

Han pasado 33 años desde que el golpe militar de Pinochet acabó con Salvador Allende.

Dos hechos de la historia reciente que no debemos olvidar.

domingo, 3 de septiembre de 2006

Se vende

Uno empieza a notar que el verano se termina al percibir ciertos cambios en el ambiente. Primero, las noches empiezan a ser más fresquitas y los días, poco a poco, se van acortando. Después, ese gran vampiro de nuestro tiempo de ocio, o sea la televisión, recobra su habitual ritmo de basura rosinegra, noticias amarillas, y fútbol. Atrás quedan las noticias de relleno y las reposiciones absurdas. Los programadores sienten la llamada de la sangre: es hora de volver a la lucha por arrebatarle espectadores a la competencia al mínimo coste.

Si éstos disfrutaban de una bajada notable en la duración de los bloques publicitarios durante la época estival, con la llegada de septiembre ya pueden echarse a llorar: regresan con fuerzas renovadas las teletiendas, los anuncios de colchones y almohadas milagrosas, los coches que jamás podrás adquirir, las máquinas para reducir peso rápidamente, y un larguísimo etcétera. Mas, existe un par de anuncios típicos de esta temporada que pueden exasperar al telespectador más paciente: estoy hablando de la vuelta al cole y los coleccionables.

Es vergonzoso que, a partir de mediados de agosto, los anunciantes proclamen a los cuatro vientos que las vacaciones se terminan, que se acabó lo bueno, y que la vuelta al colegio y/o trabajo está muy cerca. ¡Vale! Hay que vender y hacer pasta gansa con los gastos que ocasiona equipar a los churumbeles para volver al colegio... ¡Pero te lo anuncian a un mes vista! Esto constituye un atentado contra el tiempo de ocio de todos: los padres porque tienen que ir pensando en aflojar la pasta, y los críos porque aún están de vacaciones.

Pero, ¿qué sucede cuando los hijos han vuelto a los libros y los adultos hemos vuelto al trabajo? ¿Cómo soportaremos el duro día a día? Una vez más, la televisión tiene la respuesta: los coleccionables. Los tenemos de todas las clases: miniaturas, literatura, libros en miniatura, coches de colección, coches en miniatura por piezas, enciclopedias en fascículos, muñecas, robots, muñecas en miniatura, etcétera.

Con esas colecciones por entregas que nunca completaremos, seremos capaces de soportar el paso de los meses... Y, allá por el mes de octubre, suspiraremos porque la televisión ya nos anuncia la navidad. ¡A mediados de octubre y pensando en la navidad! ¡Qué gente!

jueves, 24 de agosto de 2006

Mercurio, Venus, la Tierra, Marte, Júpiter, Saturno, Urano y Neptuno.

Los amantes de las listas tendrán que modificar una de las más populares: los planetas del sistema solar ya no son 9, sino únicamente 8. Durante el proceso para definir qué es un planeta, la Unión Astronómica Internacional llegó a tener cuatro proyectos diferentes sobre la mesa. Una de ellas, la primera que trascendió a la opinión pública, elevaba a 12 el número de planetas del sistema solar. Finalmente, se ha impuesto la cordura tras dos años de intenso trabajo. No voy a extenderme más en esta cuestión, al menos por ahora. Os remito a los artículos escritos al respecto por Javier Armentia y Víctor R. Ruiz. Sin olvidar, la noticia aparecida en Sondas Espaciales.


Actualización (3 de septiembre):

En Proyecto de Ciencias hemos publicado un artículo al respecto.

sábado, 19 de agosto de 2006

Días de cine

Hace varios años que dejé de ser un cinéfilo empedernido. Abandoné la (sana) costumbre de acudir todas las semanas a mi cine favorito para degustar (sufrir) algún filme. Casi siempre, el precio de la entrada me terminaba pareciendo carísimo tras visionar un nuevo bodrio. No siempre se puede acertar.
Soy capaz de distinguir una película buena de una mala, pero a veces, no es fácil dar en la diana. En un día de estreno, te puedes topar sin dificultad con más de cinco películas nuevas.
¿Por cuál me decanto? ¡Ah! Ésa es una buena pregunta. Y, siempre hallaba la respuesta en Días de Cine. Precisamente y gracias a
Menéame he podido recordar algunas de las mejores perlas que Antonio Gasset, director del programa, nos ha dejado para la historia. Éste es el enlace. Disfrutadlo con salud.

viernes, 18 de agosto de 2006

Pasando página...

Ya va siendo hora de pasar página y volcarme en historias mejores.
Esto no es, ni mucho menos, un adiós.
Ni siquiera un hasta luego.
Estoy aquí para quedarme.

¿Quién dijo miedo?
El pasado vive en mí, pero... ¿a quién le importa?
A mí, desde luego, ya no.
Ahora tengo cosas mejores que hacer.

jueves, 10 de agosto de 2006

Entorno de trabajo

- Tú en el fondo querías hablar conmigo.
- Pero, ¿qué dices?
- Sí, sí. Ahora no lo niegues.
- Mira... No sé de dónde te sacas estas paranoias tuyas, pero ya me tienes harto.
- Ah, ¿sí? Y, ¿qué piensas hacer al respecto?
- Lo estoy pensando, lo estoy pensando...
- Lo que pasa es que no tienes huevos, tío. ¡Sólo hablas y hablas!
- Ya veo. Tú lo has querido: ¡te reto!
- ¿Tú a mí? Mira cómo tiemblo.
- Mañana te espero aquí. Esto estará desierto. Nadie nos molestará. Quiero esa revancha.
- Muy bien.... Aquí mismo dentro de 12 horas. ¿Hecho?
- ¡Hecho!

martes, 1 de agosto de 2006

El valor pedagógico de una imagen desenfocada

A través del mito de la caverna, Platón nos enseñó un par de cosas sobre la verdad y sobre lo que creemos verdadero. Siglos después, aprendimos que no vemos el mundo tal cual es sino que únicamente lo percibimos. Es decir: nuestra anatomía y nuestras experiencias vitales condicionan nuestra manera de ver del mundo.

La curiosidad del ser humano es el motor de nuestro desarrollo tecnológico. La presión del entorno, nos obligó a evolucionar y hacer del homínido primitivo un ser cada vez más inteligente. Hasta llegar a lo que somos hoy. Un ejemplo de nuestra inventiva: el telescopio. Fue inventado por Hans Lippershey en 1608. El funcionamiento del mismo es el siguiente: una lente convergente (objetivo) recoge la luz, la refracta y la concentra en un punto (foco) en el cual otra lente (divergente, en este caso) amplifica la imagen captada. Este invento permite observar objetos en la lejanía y verlos como si estuvieran muchísimo más cerca. Este artilugio pronto comenzó a ser utilizado con fines militares. Más tarde, Galileo Galilei, al conocer la existencia de tal instrumento, pensó construirse uno… Y, decidió observar con él el cielo nocturno. Lo que vio forma parte de la historia de la astronomía: cuatro objetos girando alrededor de Júpiter (Ío, Europa, Ganimedes y Calisto), montañas y cráteres en la luna, los anillos de Saturno, las manchas solares, las fases de Venus, estrellas invisibles a simple vista…

Desde aquellas famosas noches de 1610, nos hemos esforzado por mejorar nuestros telescopios para ver cada vez más lejos y más claro. La óptica de los primeros refractores (así se denomina a aquellos telescopios que emplean lentes para captar la luz y formar imágenes) dejaba mucho que desear. Galileo construyó muchos y sólo unos pocos alcanzaron una calidad óptima. Y, aun así, cuando observó Saturno por primera vez, le pareció que éste tenía orejas. Varios meses después, decidió volver sobre sus pasos y apuntó de nuevo a Saturno. Para su sorpresa, vio que estos apéndices habían desaparecido.

Con el tiempo, el pulido de las lentes fue perfeccionado. Christian Huygens concluyó en 1659 que lo que Galileo vio como orejas pegadas a Saturno era, en realidad, un anillo. Sin duda, las imperfecciones del instrumental empleado le jugaron una broma pesada a Galileo. Unos años más tarde, Cassini observó Saturno y descubrió un vacío en su anillo. Esta división lleva hoy en día su nombre.

Las técnicas para el pulido de lentes fueron perfeccionadas con el tiempo, pero el inconveniente de la aberración cromática seguía presente. Fue entonces, cuando empezaron a diseñarse objetivos de dos lentes para compensarla. A estos nuevos refractores se les llamó acromáticos. De esta manera, esta clase de aberración óptica quedaba minimizaba en gran parte, que no eliminada por completo. En 1670, Isaac Newton dio con una elegante solución al problema: en lugar de emplear una lente como objetivo, propuso utilizar un espejo cóncavo para captar la luz. Había nacido un nuevo tipo de telescopio: el reflector.

Este nuevo tipo de telescopio tardó casi dos siglos en desbancar a los refractores debido a la dificultad que entrañaba la construcción y pulido del espejo principal (generalmente, un bloque de bronce), a las aberraciones ópticas inherentes al tallado y al posterior proceso de plateado del mismo. A pesar de ello, algunos astrónomos del siglo XVIII y XIX decidieron construir sus telescopios según el modelo descrito por Newton.

William Herschel fue un organista alemán que vivió en Inglaterra durante el siglo XVIII. Se apasionó por la astronomía y decidió contruirse un telescopio reflector. A lo largo de su vida, fabricó los telescopios más grandes de su época: el espejo del mayor de ellos tenía un diámetro de 1'2 metros. Una noche, William reparó en una estrella un tanto atípica de la constelación de Géminis. La estuvo observando durante un año entero. No parecía puntual, por lo que pensó que debía de tratarse de un cometa. Al ver que éste no desarrollaba cola, descartó tal posibilidad. Dedujo, por tanto, que sólo podía tratarse de un planeta desconocido hasta la fecha. En la noche del 13 de marzo de 1781, William Herschel descubría Urano. Lo más curioso de esta historia es que no fue Herschel el primero que observó Urano: fue John Flamsteed el primero en verlo y catalogarlo erróneamente como estrella (34 Tauri) en 1690.

Herschel de 1'2 metros

Con el paso de las décadas, nuevos métodos de fabricación facilitaron la construcción de los reflectores. Se sustituyó el metal por el vidrio para tallar los espejos y se encontró un mecanismo eficaz para esparcir uniformemente el aluminio (que sustituyó a la plata como material reflectante) por la superficie. A partir de entonces, comenzaron a ser construidos grandes observatorios equipados con reflectores. Los observatorios de Monte Wilson, o Monte Palomar (con el telescopio Hale de 5 metros de diámetro) fueron hitos en su momento. En la actualidad, los nuevos materiales han propiciado la construcción de telescopios de clase 10 metros, como los Keck de Hawaii o el ya cercano Gran Telescopio Canarias (GTC), con un espejo segmentado de 10'4 metros.


Una imagen clara y nítida

La llegada de la fotografía al mundo de la astronomía supuso una revolución. Exposiciones de horas revelaban la presencia de objetos invisibles visualmente con el telescopio. Con el paso de las décadas, nuevas emulsiones más sensibles permitieron reducir los tiempos de exposición registrando, además, mayor cantidad de detalles del objeto fotografiado.

En la actualidad, la película fotográfica vive sus últimos momentos. Los sensibles chips de las cámaras CCD nos permiten detectar objetos cada vez más débiles. Nuestra atmósfera actúa como un velo que enturbia nuestra visión del cielo. Para salvar este obstáculo, podemos enviar nuestros instrumentos al espacio (el telescopio espacial Hubble, sin ir más lejos) o dotar a nuestros telescopios de sistemas de óptica adaptativa. Sólo así podremos observar más claro y más nítido, sin esa especie de molesta neblina que borra los detalles que necesitan los astrofísicos.

A lo largo de este artículo, he tratado esbozar la trayectoria que hemos recorrido para la consecución de un objetivo: lograr imágenes lo más nítidas, claras y detalladas posibles de cualquier objeto terrestre o astronómico. Esta aventura, al principio espoleado por posibles réditos militares, nos ha llevado hasta donde nadie podía imaginar. Primero tratamos de conocer bien nuestro vecindario, y ahora, buscamos cómo surgió todo lo que vemos en el universo. En el escenario actual, con telescopios gigantes en tierra e ingenios estudiando el cielo desde el espacio, ¿tiene algún valor pedagógico observar estrellas desenfocadas?


La experiencia personal: visitar un observatorio escolar

Excepto el Sol, las estrellas están tan lejos de nosotros que, por mucho que incrementemos el diámetro de nuestros telescopios, jamás las veremos como algo más que un puntito en la oscuridad de la noche.

Hace muchos años que comencé a interesarme por la astronomía. El cielo está lleno de objetos atractivos: nebulosas, planetas, estrellas dobles, galaxias... Pero, no nos engañemos: las coloristas fotografías que todos hemos visto alguna vez y que inundan los libros de texto son fruto de un arduo trabajo posterior. Una imagen de Saturno o de una galaxia lejana, por ejemplo, habrá sido tratada mediante alguna herramienta informática para resaltar los colores y aumentar el contraste. Pero no siempre es así: ver ciertos detalles de la atmósfera de Júpiter sólo es cuestión de practicar horas y horas con el telescopio para entrenarnos. No obstante, para deleitarse con los cráteres de la luna o los anillos de Saturno, no es necesario tener experiencia alguna.

Empecé en esto de crío. Me quedaba embobado mirando las estrellas o cualquier documental relacionado con este mundillo. Conocí a mucha gente con las mismas inquietudes que yo. Y, entre todas ellas, me topé con un profesor. En la actualidad está jubilado, pero continúa siendo conocido en mi ciudad por su encomiable labor como divulgador de la astronomía entre estudiantes y adultos. Hace ya más de 20 años que consiguió fundar un observatorio astronómico escolar. Y, por si fuera poco, en el laboratorio de química del centro donde trabajaba, tenía montada una exposición compuesta por varios planetarios de sobremesa, maquetas transparentes de telescopios, varias básculas para conocer tu peso en otros mundos, un planetario, varios pósters con fotografías tomadas con el telescopio del observatorio, diapositivas, libros, revistas, etc...

Solía recibir visitas concertadas de estudiantes y adultos. En las sesiones diurnas, tras darles una vuelta por la exposición del laboratorio y una sesión de planetario, los subía al observatorio. Allí, daba algunos datos técnicos del telescopio del observatorio (abertura, distancia focal, aumentos máximos...), y resolvía las dudas de los visitantes. Las sesiones nocturnas eran un tanto diferentes. Tras la visita de rigor al laboratorio, los subía a observar el cielo. Les explicaba cómo había que mover la cúpula (como no estaba motorizada, había que girarla manualmente), algunas cuestiones relativas a la óptica del telescopio... y, al término de las explicaciones, el profesor atenuaba poco a poco las luces del observatorio hasta que las tinieblas se adueñaban del recinto por completo. De esta manera, se propiciaba la adaptación a la oscuridad de los ojos de todos los presentes. El primer plato, la Luna. Siempre mejor en cuartos (creciente o menguante), nunca en fase de Luna llena. Antes de permitir observar a los estudiantes, comprobaba si sus profesores la veían bien o mal. Sólo cuando todos ellos la observaban más o menos nítida, permitía a los chavales mirar a través del telescopio. De esta manera, se aseguraba un enfoque más o menos óptimo para todos, aunque más de uno mirase la Luna sin verla realmente bien. Después, tocaba Júpiter o Saturno. Con estos planetas, aplicaba el mismo procedimiento. A continuación y para finalizar la visita, solía buscar con el telescopio la estrella más brillante del cielo nocturno en ese momento y procedía a desenfocarla ligeramente para que, a los ojos de los observadores neófitos, se viera “más espectacular”. De esta manera, tenían la falsa impresión de ver rayos saliendo del ilusorio disco estelar. Reconozco que la gente quedaba impresionada. Y, por supuesto, nadie se daba cuenta de nada.


La importancia del enfoque

No creo que sea difícil de explicar en qué consiste el enfoque y para qué sirve. Sin embargo, para este profesor tal hazaña constituía por sí sola una misión imposible. O, eso, o le podían las prisas y la impaciencia.

Que, ¿para qué sirve el enfoque? Sirve para ver nítido un objeto. Igual que con las cámaras fotográficas: si no enfocas bien, la fotografía saldrá borrosa. Con un telescopio, nuestros ojos hacen la función de la película fotográfica: tienes que enfocar para ver bien. Pero todos los ojos no son iguales. Para A, un observador sin afecciones oftalmológicas, una imagen puede estar nítida. Pero B, que padece miopía, no verá nítido el objeto que A ve correctamente. Y, por tanto, necesitará para observarlo enfocado, retocar la imagen con el mecanismo de enfoque del telescopio.

Debemos enseñar a enfocar al observador visitante. Tenemos que explicarle el funcionamiento del mecanismo de enfoque del telecopio. De lo contrario, será como ponerle delante de un televisor: verá las imágenes y pasará de una a otra sin más. Al enfocar, le obligamos a detenerse a pensar, a buscar, a sintonizar mejor la imagen suministrada por el telescopio para una correcta recepción. Sólo así le sacará partido a la visita. El enfoque por “término medio” que emplea este profesor no es, en modo alguno, una solución satisfactoria. Efectiva puede ser, si no te preocupa ni lo más mínimo la experiencia que estés proporcionando a los visitantes. Tal vez, enviar la imagen recogida por el telescopio a un monitor de televisión o a una pantalla de proyección sea una buena alternativa. Claro que en aquellos tiempos, estaba fuera de su alcance. De haber podido emplear este método, ¿le habría importado privar a los visitantes de la experiencia de observar de primera mano, sin intermediarios? Todo me hace pensar que sí.

Pero, ¿sirve para algo observar visualmente estrellas con el telescopio? Cualquiera que lleve un tiempo en este mundillo, te dirá que una estrella, aunque emplees el telescopio más grande, seguirá siendo un puntito en la oscuridad de la noche. Por más que lo mires, seguirá siendo un objeto anodino, salvo que utilices técnicas indirectas al alcance únicamente de las grandes instalaciones profesionales. Entonces, ¿por qué decide que los neófitos deben ver estrellas brillantes fuera de foco? No se trata de ver detalles de las mismas, eso está bien claro. Si se trata de observar objetos llamativos, podría elegir entre cúmulos globulares o abiertos, estrellas dobles o alguna nebulosa. ¡Ah! ¡Claro! Que los colores y esas formas asombrosas sólo se registran en las fotografías. Sería como romper la ilusión. Y en esto se escuda para no cambiar su manera de trabajar. Además, si explicase cómo enfocar las imágenes, su truco de la estrella fuera de foco quedaría al descubierto.

Este profesor, con el paso de los años, se montó una especie de feria de ficción. Se hizo con un nombre en el mundillo y a vivir de las rentas en lo que a la divulgación de la astronomía se refiere. Manipulaba hábilmente a los visitantes para hacerles creer que vivían una experiencia astronómica real traicionando los valores que, como profesor, debió defender. Cuando trabajaba con él, sobre todo en los últimos tiempos, traté de hacerle ver lo erróneo de persistir en eso de mirar estrellas desenfocadas. Insistí en que había que enseñar a enfocar y que debía dejar de mostrar Sirio fuera de foco a los grupos visitantes. Él me daba la callada por respuesta. Para qué discutir conmigo. Hacía tiempo que ya me estaba preparando la liquidación. Así que yo sólo podía limitarme a escuchar a las masas, asombradas tras contemplar estrellas cuidadosamente desenfocadas. Seguro que vuelven pidiéndole más y más. Esperando que él les resuelva todas sus dudas sobre lo que hay ahí arriba. Con su labor, este profesor llegó a muchas personas.

No debió ser así. Su talento para espolear la imaginación de las gentes es innegable. Pero no puedo pasar por alto su afán de mostrar estrellas desenfocadas a todos los que se acercaban al observatorio para asomarse al espacio. Puede que consiguiera que muchos se enganchasen a la astronomía, pero en modo alguno, el fin justifica los medios.

Nota: entrada publicada previamente en Proyecto de Ciencias.

lunes, 17 de julio de 2006

Primeros reproches (III)

¿En qué piensas? No sé para qué pregunto. Tu rostro es como un libro abierto para mí. Te conozco, prácticamente desde siempre. Sí: desde aquellos tiempos en los que decidiste que te tomarías la justicia por tu mano y acabarías con toda aquella gentuza.

Aquellas personas daban asco. Eso es cierto. Aunque lo que más te duele es que no te percatases de ello hasta el último momento. Siempre te sonreían sin motivo, siempre dispuestas a hacerte favores sin pedir nada a cambio. Uno podría llegar a creer que siempre estarían allí para echarte una mano cuando fuese necesario. Pero no todo lo que reluce es oro, amigo. Eso lo aprendiste aquella tarde. Sí, esa que tanto te esfuerzas por borrar de tu mente sin resultado alguno.

Unos días antes de que todo esto comenzase, recuerdo que ya te lo advertí. "Confías demasiado en la gente - te dije -. No siempre jugarán limpio y, desde luego, no dudarán en apuñalarte por la espalda si eso les reporta algún beneficio". Tú te encogiste de hombros y seguiste igual.

Aquella tarde todo te estalló en plena cara. Pensaste que les estabas haciendo un favor y, aunque siempre les mantuviste al tanto de todos tus pasos, ellos lo vieron como la oportunidad perfecta para satisfacer un viejo y mezquino anhelo. Fingieron olvidos y sus máscaras confeccionadas con mentiras y buenas maneras cayeron. Un argumento endeble les sirvió para hacerte luz de gas en el escenario que tanto ayudaste a crear de la nada. Ellos ganaron.

Esa insoportable manía tuya de vivir anclado en el pasado me saca de quicio. ¿Acaso no se me nota? Pasar las horas muertas analizando y contextualizando todos los hechos que componen tu pasado me parece una pérdida de tiempo. No obstante, debo reconocer que sobre este particular en concreto has logrado llegar a interesantes conclusiones:

1ª- Aquellas personas, culpables de tu perenne mal humor, actuaron como lo que eran: simples seres humanos. Con sus miserias, sus sueños y metas. Sólo buscaban lo que todos buscamos.

2ª- Eras un crío y no viste lo que se te venía encima. Por mi propia experiencia, te puedo garantizar que esta clase de gente siempre mete la pata. Bajan la guardia por unos instantes y dejan entrever sus verdaderas intenciones. Y, eso es lo que más te cabrea: de haber sido más cauto y observador, te habrías ahorrado toda esta amargura. Si te hubieras percatado de ello a tiempo, otro gallo hubiera cantado. Y, esto es lo que NO puedes perdonarte a ti mismo.

Y...

3ª- Todos tus proyectos actuales son la consecuencia directa de aquella mala experiencia. Y, por supuesto, vives aislado, desprecias a todo el mundo (incluido a ti mismo) aunque finges lo contrario con pasmosa facilidad. Ahora hasta desconfías de todo el mundo... Bueno, eso lo has aprendido de mí. ¡Nadie es perfecto!

Comprendo que los odies. Menospreciaron tus logros y no dudaron, tras tu marcha, en hacerlos suyos sin perder un instante. Ellos ganaron, ¿no? Por suerte para ti, la vida es un contínuo ir y venir. Tan pronto estás abajo como arriba y, viceversa. Ahora, estás en la cima. Es el momento de que todos tus sueños se hagan realidad.

Confieso que me gustaría que dejases de pensar en el pasado de una vez por todas. Querría que disfrutases de tu éxito y que nos mirases a todos por encima del hombro. Desearía verte pagado de ti mismo, seguro de tu talento. Mas, sé que no lo harás: ese jamás será tu estilo. Al menos, sé que no actuarías de esa manera con todo el mundo.

Tú y yo conocemos a un grupo de personas que no se portó bien contigo. Se hicieron amigos tuyos, alabaron tus aptitudes para [censurado], y al ver que les comías terreno, conspiraron contra ti. Esa gente se merece un correctivo. Y, decidiste hacérselo llegar.

Desde luego, fuiste realmente sutil al elegir el método para lograr tus fines. ¿Acaso no hay mejor venganza que hacer fracasar los sueños de los demás? Y, ¿contarles, justo al final de sus vidas, que eres el artífice de todos sus fracasos...? ¡Ummmm! ¡Ese momento no tiene precio! Sí: la idea fue enteramente tuya. Puedes sentirte orgulloso. Pero, por tu bien, espero que no te arrepientas. Costaría horrores deshacer lo andado.

¡Ah! Y, no olvides el ojo por ojo. Seguro que cuando vuelvas a estar abajo, esa gentuza que tanto desprecias, te la tendrá jurada.

lunes, 10 de julio de 2006

DJ

Hace unos pocos minutos que he terminado de visionar este cortometraje. Introduce una nueva perspectiva de las consecuencias de realizar ciertos cambios...



La url del mismo por si acaso.

domingo, 18 de junio de 2006

Cómo saber que seguimos vivos

Mientras queramos experimentar cosas nuevas, aprender, explorar y errar, habrá un lugar para nosotros en este valle de lágrimas.

Pero si abandonamos nuestra curiosidad innata, si decidimos que estamos bien como estamos o si pasamos más tiempo en el sofá que en el mundo exterior, habremos vendido las cualidades que nos convirtieron en seres humanos.

miércoles, 31 de mayo de 2006

Un cumpleaños

En el tiempo que he pasado sumido en mi habitual decrepitud primaveral, se me pasó una fecha en el calendario: el 30 de abril. Ese día del mes de las mil lluvias del año 2005, creé este espacio frío y caótico en el que vuelco de vez en cuando mis particularmente intrascendentes paranoias. Reconozco que la frecuencia con la que actualizo este sitio es francamente mejorable. Todo en esta vida lo es: se puede amar más a alguien, podemos ser más simpáticos con la gente, podríamos sonreír más, ser menos tacaños, compartir con la gente y el mundo...

Algunos de estos absurdos propósitos son más bien poco prácticos, pero como somos dueños de nuestras propias vidas, podemos invertir nuestro tiempo en ellos. Sin duda, haríamos de este mundo un lugar mejor para nosotros y para las generaciones futuras.

Dejando a un lado estas reflexiones de hondo calado humano, me gustaría analizar la trayectoria de El Caos en Frío. Mis lectores se acordarán de cómo era este sitio hasta hace unos meses. Elegí la plantilla mínima black. Me pareció que encajaría bien con el estilo que pensaba darle a mi producción de perlas caóticas (expresión acuñada y patentada por Antonio Jarreta Blasco). Más adelante, cada vez que accedía al blog para releer mis textos, terminaba con un dolor de cabeza bastante persistente. Al principio, lo achaqué a que mis escritos iban de mal en peor. Luego caí en la cuenta de que la plantilla que escogí era la causante del problema. En vista de lo cual, tomé la drástica decisión de cambiar de plantilla y adoptar la que uso actualmente. Y, no hay mal que por bien no venga: esta apariencia, en la que priman el blanco y el gris, resulta fría y aséptica, justo las cualidades que buscaba imprimir en mi rincón de la blogosfera.

Y, pocas cosas más habré modificado desde que abrí el Caos en frío. La lista de enlaces recomendados me costó bastante estructurarla y me siento bastante orgulloso de cómo ha quedado. ¡Ah! Y hace bien poco, creé una cuenta en flickr para subir las imágenes de esta bitácora. Espero subir fotografías "made in me" algún día.

Por ahora, esto es todo. ¡Gracias por estar ahí!

viernes, 12 de mayo de 2006

Va de introspección

Siempre he sentido verdadera devoción por la palabra escrita. De adolescente solía fantasear con la idea de dedicarme a crear historias, a contarlas para otras personas y que éstas las devorasen con avidez. Luego, la gente se harta de ti y dejan de escucharte o prestarte atención. Es el tiempo, que termina por colocarte en el lugar que te corresponde en función de la relación " talento real / tu personalidad " .

Abundando en esta interesante cuestión, ¿cuántos de vosotros de niños queríais ser médicos o abogados y ahora trabajáis en cosas que nada tienen que ver con aquellas lejanas y casi olvidadas ambiciones profesionales? O, ¿cuántos de vosotros estudiastéis no-sé-qué licenciatura y ahora os dedicáis a algo completamente diferente? Yo de mayor quería ser astrónomo, profesor o escritor. En estos momentos, diez años después, mi trabajo nada tiene que ver aquellas ambiciosas previsiones.

No me malinterpretéis. Trabajo en algo que me gusta y me apasiona. Pero, cada cierto tiempo, suele recordar aquellos tiempos ingenuos en los que todo parecía fácil y previsible. Mi mundo se reducía a las chicas, el instituto, mis amigos, la televisión, y poco más. Fueron buenos tiempos. Afortunadamente ya pasaron y no volverán. ¡Cuánto me alegro de ello!

lunes, 20 de marzo de 2006

Maldita primavera...

Odio la primavera... Así: con todas las letras.

¡Vale! Ya no hace frío. Comienza a hacer calorcito, los días son más largos, las chicas van más guapas... De acuerdo. Existen un buen montón de razones para apreciar la estación de las flores. Pero, también las hay para detestarla.

Al finalizar el invierno, llega la astenia primaveral. Todo el día cansado, sin apetito, desganado... Duermes 8 horas y te levantas igual que como te acostaste. Luego, las alergias: asma, renitis o el molesto picor de ojos. Desagradables ejemplos de una incordiante realidad estacional.

No es algo que le desee ni a mi peor enemigo. Francamente, estoy deseando que llegue el verano. Con el mes de julio diré adiós a la astenia, al frío, a la apatía, a la desgana...

sábado, 11 de febrero de 2006

Primeros reproches (II)

Estoy intentando volver. Sé que no será fácil, que mil peligros acechan mi camino hacia la cima. Atrás quedaron los tiempos en los que podía retrasar unas horas la toma de decisiones porque me apetecía jugar al golf. Echando la vista atrás, me percato de los errores cometidos y pienso que he aprendido mucho de ellos.

Mas, esto son sólo palabras. Una forma precisa y hermosa de expresar mis pensamientos con mayor o menor coherencia. Para variar, me gustaría que esta bien hallada motivación no se quedase únicamente en una idea. No querría que mi natural vagancia la convirtiera en un proyecto fallido almacenado en lo más profundo de mi mente. Ya tengo suficientes elucubraciones fallidas como para sumar una más.

De esta aventura no sacaré nada si fracaso. Mis enemigos me arrojaron a la más inmunda de las prisiones, esperando que la desesperación les hiciera el trabajo sucio. Por supuesto, no podía perder ni un segundo pensando en mi propia desgracia. Ya habría tiempo más adelante para la introspección que, seguro, me proporcionaría las fuerzas necesarias para castigar a mis enemigos. No saben la que les espera.

miércoles, 25 de enero de 2006

Hay miradas...

En aquel instante pensé que realmente las miradas podían matar. El culpable de la situación no era yo, de eso estaba completamente seguro. Pero ella no parecía opinar igual.

Toda la producción del día se había ido al carajo porque alguien se había quedado dormido durante los test de calidad. Resultado: un montón de dinero, recursos y tiempo desperdiciados.

Normalmente mi supervisora suele actuar fríamente en situaciones de crisis, pero hoy no es una jornada cualquiera. El día de hoy será recordado como el día en que colocamos en cada hogar del planeta una máquina del tiempo... o, tal vez no. Ningún miembro del Consejo se había plantado en esa disyuntiva. Así que los temores, las broncas se deslizaban verticalmente por el escalafón hasta llegar a mi jefa.

Estaba cabreada de verdad. Supongo que sería por la presión que sentía en su culo. Pero no sería humana si una situación como la presente no le hiciera perder los estribos.

lunes, 9 de enero de 2006

Noticias del Caos

¡Hola a todos!
Después de unas semanas laboralmente intensas, he vuelto al Caos. He conseguido que el feed del sitio funcione y ahora es posible consultarlo de nuevo con vuestro lector de RSS favorito. También he reorganizado la sección de enlaces favoritos y he añadido unos cuantos más.
Ahora sólo falta que la inspiración vuelva a mi vida...