sábado, 11 de febrero de 2006

Primeros reproches (II)

Estoy intentando volver. Sé que no será fácil, que mil peligros acechan mi camino hacia la cima. Atrás quedaron los tiempos en los que podía retrasar unas horas la toma de decisiones porque me apetecía jugar al golf. Echando la vista atrás, me percato de los errores cometidos y pienso que he aprendido mucho de ellos.

Mas, esto son sólo palabras. Una forma precisa y hermosa de expresar mis pensamientos con mayor o menor coherencia. Para variar, me gustaría que esta bien hallada motivación no se quedase únicamente en una idea. No querría que mi natural vagancia la convirtiera en un proyecto fallido almacenado en lo más profundo de mi mente. Ya tengo suficientes elucubraciones fallidas como para sumar una más.

De esta aventura no sacaré nada si fracaso. Mis enemigos me arrojaron a la más inmunda de las prisiones, esperando que la desesperación les hiciera el trabajo sucio. Por supuesto, no podía perder ni un segundo pensando en mi propia desgracia. Ya habría tiempo más adelante para la introspección que, seguro, me proporcionaría las fuerzas necesarias para castigar a mis enemigos. No saben la que les espera.

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