lunes, 20 de marzo de 2006

Maldita primavera...

Odio la primavera... Así: con todas las letras.

¡Vale! Ya no hace frío. Comienza a hacer calorcito, los días son más largos, las chicas van más guapas... De acuerdo. Existen un buen montón de razones para apreciar la estación de las flores. Pero, también las hay para detestarla.

Al finalizar el invierno, llega la astenia primaveral. Todo el día cansado, sin apetito, desganado... Duermes 8 horas y te levantas igual que como te acostaste. Luego, las alergias: asma, renitis o el molesto picor de ojos. Desagradables ejemplos de una incordiante realidad estacional.

No es algo que le desee ni a mi peor enemigo. Francamente, estoy deseando que llegue el verano. Con el mes de julio diré adiós a la astenia, al frío, a la apatía, a la desgana...