viernes, 12 de mayo de 2006

Va de introspección

Siempre he sentido verdadera devoción por la palabra escrita. De adolescente solía fantasear con la idea de dedicarme a crear historias, a contarlas para otras personas y que éstas las devorasen con avidez. Luego, la gente se harta de ti y dejan de escucharte o prestarte atención. Es el tiempo, que termina por colocarte en el lugar que te corresponde en función de la relación " talento real / tu personalidad " .

Abundando en esta interesante cuestión, ¿cuántos de vosotros de niños queríais ser médicos o abogados y ahora trabajáis en cosas que nada tienen que ver con aquellas lejanas y casi olvidadas ambiciones profesionales? O, ¿cuántos de vosotros estudiastéis no-sé-qué licenciatura y ahora os dedicáis a algo completamente diferente? Yo de mayor quería ser astrónomo, profesor o escritor. En estos momentos, diez años después, mi trabajo nada tiene que ver aquellas ambiciosas previsiones.

No me malinterpretéis. Trabajo en algo que me gusta y me apasiona. Pero, cada cierto tiempo, suele recordar aquellos tiempos ingenuos en los que todo parecía fácil y previsible. Mi mundo se reducía a las chicas, el instituto, mis amigos, la televisión, y poco más. Fueron buenos tiempos. Afortunadamente ya pasaron y no volverán. ¡Cuánto me alegro de ello!

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