jueves, 12 de octubre de 2006

Tío, tú eres tonto (y 2)

Definitivamente, tú eres tonto.

Un mes después de que esa chica tan guapa te dijera esas cosas tan bonitas, vuelves al banco para saber. Te plantas delante de ella y le preguntas, henchido de confianza en ti mismo, si se acuerda de aquella conversación. Y, ¿qué te contesta ella?

Asombrado, escuchas de sus labios que apenas recuerda esa conversación. Después de hacer memoria, ella te aclara que únicamente le gustó el aroma que desprendías, nada más. Como último recursos, le preguntas si querría tomar algo contigo alguna vez. Y, ella muy educadamente, te rechaza.

Creo que ya te lo advertí: deberías dejar de suponer ciertas cosas, o simplemente, deja de una vez de imaginarte cosas donde no las hay. Y, recuerda que en igualdad de condiciones, la explicación más sencilla suele ser la correcta. Tal vez así, tengas más suerte la próxima vez.

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