viernes, 16 de febrero de 2007

Laceración

Años hace que hollé este mundo por primera vez y continúo asombrándome con las más absurdas cuestiones que este autodenominado ser humano es capaz de hacer. Acciones de lo más abyectas pueblan el bestiario de nuestra especie.

Supongo que la pesadumbre y la melancolía han hecho presa en mí. No veo nada nuevo y excitante bajo el sol. Debería marcharme, abandonar esta tierra.

Gritar: "¡adiós!". O, tal vez, un "¡os quiero a pesar de todo!".
Desaparecer y desentenderme del curso de la vida.

Pero prefiero quedarme unos años más. Porque estoy deseando ver por mí mismo el día en que toquemos fondo. Será memorable y difícil de olvidar.


Esa perspectiva nada positiva me consuela por las noches. A falta de calor humano, con esto me conformo.

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