domingo, 27 de mayo de 2007

Nuevo equipo

Algún día tenía que pasar. Te compras un ordenador y durante tres años se convierte en poco más que una parte más de tu cuerpo. Te peleas con él, conoces tanto sus virtudes como sus defectos. Y, un día, decide abandonarte.

No te lo esperas. Acudes al taller con la esperanza de que puedan detectar y solucionar el problema. Esperas. Aguardas el diagnóstico. Y, cuando te cuentan que deben enviarlo al servicio técnico, el tiempo se detiene un instante. ¿Qué hacer? ¿Mandarlo al desguace para su reciclado o intentar salvarlo? Optas por lo segundo, aunque ello suponga perder un mes.

No obstante, la vida sigue. Y, ya no puedes volver a tu vida de antes. Caminas desorientado, sin un rumbo claro hasta que ves la solución a tus problemas: decides que ha llegado el momento de adquirir otro ordenador. Revisas precios, especificaciones técnicas, marcas y eliges. Y, cuando llega a tus manos, todo vuelve a empezar. Las luchas por aprender a manejarte con él, retarlo para ver hasta dónde es capaz de llegar, y más... mucho más.

Y, en eso he estado trabajando los últimos días. El nuevo equipo, bien gracias. El, por desgracia, nuevo sistema operativo, horrible. Cuánto tiempo desperdiciado, y cuántos proyectos retrasados. Pero ya he vuelto.

domingo, 13 de mayo de 2007

Haciendo limpieza

Ahora que empieza el buen tiempo (entendido este concepto como altas presiones y estabilidad atmosférica), decidí limpiar el coche. Para mi vergüenza, llevaba más de 12 meses sin lavarlo. Podéis imaginar lo sucio que estaba, y menos mal que duerme en garaje. De lo contrario...

El agua y el jabón me recordaron al Club de la Lucha. Gran película, buen libro... ¿o es al revés? Precisamente, un buen amigo le ha dedicado un post hace bien poco.

En fin, que me desvío. Después de desechar una vez más la idea de fundar un club de ese tipo (demasiada anarquía para mi gusto), ocupé mis pensamientos en viejos proyectos inacabados y en otros que dejé estar, simplemente. Surgen cosas nuevas, o vuelven viejas historias no resueltas. No obstante, tarde o temprano, una fina capa de polvo termina depositándose sobre ellas. Ocurre si tienes demasiadas cosas en qué pensar. Ya se sabe: quien mucho abarca, poco aprieta.

Es inevitable, sí. Así que, mejor mantenerse activos para evitar oxidarse o echarse a perder. En "Tira a mamá del tren", el personaje encarnado por Billy Crystal impartía clases de literatura. Enseñaba a escribir, a contar historias. Según él, un escritor siempre escribe.

Pues eso: ¡escribe, escribe, escribe!