sábado, 21 de julio de 2007

Pensamientos en tiempos difíciles (II)

Era una mañana como otra cualquiera. Nadie notó nada raro en él. Actuaba como siempre: feliz, charlatán hasta un punto insoportable y muy trabajador. Pero a mediodía, durante la pausa para el café, recibió un mensaje en el móvil. Estábamos charlando y le sonó. Extraño en él puesto que solía tenerlo siempre en modo silencioso. Al leer el contenido del mismo, se quedó blanco. Todos nos dimos cuenta y le preguntamos si le pasaba algo. Contestó que no, que simplemente acababa de perder una apuesta y por eso se había quedado tan planchado.

No le dimos mayor importancia y lo dejamos estar. El resto del día se comportó como siempre, aunque un tanto más serio y reservado de lo habitual. Al terminar su turno, se despidió de todos nosotros y ya no volvimos a verle.

Al día siguiente, no apareció. El supervisor llamó repetidamente a su casa sin obtener respuesta. Su teléfono móvil, fuera de cobertura. Al principio, pensamos que había sufrido algún accidente de tráfico. Muy pronto esa opción quedó descartada. A la mañana siguiente, se interpuso la denuncia por desaparición. Y, tres años después, seguimos sin noticias de nuestro compañero. Nadie ha vuelto a verle desde entonces.

Unos dicen que le tocó la lotería, que fue secuestrado y asesinado y que su cadáver yace en el fondo de algún pantano. Otros, los más optimistas, opinan que se golpeó la cabeza y anda por ahí amnésico perdido. Yo soy pesimista y estoy seguro de que todo esto fue por aquel mensaje. Perdió una apuesta, eso dijo. ¿De qué tipo? ¿Se jugó todo su dinero y le salió el tiro por la culata? ¿Se juntó con malas compañías? ¡Quién sabe!


La vida continúa sin él. No dejó familia esperándole. Dicen que el que no desea ser encontrado jamás aparece. Espero que, si sigue con vida, cambie de opinión y vuelva a nuestro lado. Seguro que tendrá mucho que contar.

2 comentarios:

FabricalDreams dijo...

A lo mejor lo tenía todo planeado, fugarse, cambiar de vida ... y el mensaje de móvil, simplemente el OK a la cancelación de hipoteca? por ejemplo...o el OK al billete, solo de ida, a una isla sin nombre?

Ikari dijo...

Quién sabe... O, simplemente, su destino le había alcanzado. La razón que justificaba su existencia había llegado y tuvo que irse a la carrera.