lunes, 31 de marzo de 2008

[Meme] Mi vida en seis palabras

De nuevo, FabricalDreams me invita a continuar un meme. En esta ocasión, consiste en resumir en seis palabras la vida de uno. Sin pensármelo mucho, allá van las mías:

Palabras. Anime. Sonido. Cielo. Traición. Olvido.

No me lo he tomado demasiado en serio aunque parezca lo contrario.

Bonito post para cerrar el mes. El que desee continuar con la cadena puede hacerlo en los comentarios.


¡A más ver!

lunes, 24 de marzo de 2008

Playa [versión alternativa]

El protagonista de esta historia se aburre. No tiene nada que hacer y lleva una vida mediocre. Y, como hace sol, pero hace frío (y no me río), decide coger su Akura y plantarse en una playa en menos de 2 horas porque sí, porque le apetece. El calendario dice que están en marzo, pero él pasa.

Y, ¡claro! Tarda una hora en llegar. Viaja en un Akura, tío... No es como el señor Lobo pero se le acerca. Hete aquí que comienza a llover. Entonces, nuestro héroe se debate ante la idea de dar media vuelta y batir su record de velocidad o dar un paseo por la playa. Se decanta por esto último a sabiendas de que se va a mojar hasta las partes que no deben ser nombradas.

Llega a la arena. Decide descalzarse para estar más en contacto con la naturaleza.

Levanta la vista y, horrorizado, contempla lo lejos que está el mar. Así las cosas, en lugar de dar media vuelta, decide emprender un nuevo viaje que le llevará hasta el mar como si de un Frodo cualquiera se tratara.

Llega allí y... ¡Ah! ¡Qué agua salada más fresquita!

Se dice para sus adentros: ¿y si me baño?

Ya le da igual puesto que con la lluvia su ropa pesa ya más del doble. Se desnuda por completo (lástima que no haya nenas cerca) y se zambulle en las gélidas aguas del mar Cantábrico, lugar donde a varios cientos de profundidad habitan unos malvados calamares gigantes. Éstos, en secreto, planean la invasión de las playas de todo el mundo el próximo cuatro de julio. Las razones ocultas tras la elección de dicha fecha son una incógnita para el que esto escribe.

De repente, cuando apenas lleva cinco minutos en el agua, siente que el cronómetro de la serie "24" ha comenzado la cuenta atrás para su propia muerte por hipotermia.

El protagonista decide correr por su vida. Bueno, primero nadar por su vida y luego correr, como hiciera Ben Gazara hace un porrón de años en una memorable serie de televisión.

Sale del mar..... y se pone la ropa toda mojada y llena de arena. Se maldice hasta lo indecible para combatir el frío. Se dice a sí mismo que éste ha sido su peor plan y que toca apechugar si quiere sobrevivir, que hay que ser consecuente con lo que se hace... o algo. Divaga como él solo, vamos. Termina de vestirse y corre hasta su Akura para salvar su vida.

Enciende el motor y la calefacción y justo en ese instante, por una carambola del destino, aprende el significa de la vida.

¡Fin!



Esta versión alternativa surgió en una extraña tarde de marzo, cuando la lluvia y la nieve abandonaron estas tierras hartos de nosotros. En realidad, es fruto de una conversación vía mensajería instantánea.

jueves, 20 de marzo de 2008

Playa

Una soleada tarde en la que el aburrimiento me rondaba, decidí dar un paseo. Cogí el coche y me dirigí a la playa más cercana. Tardé una hora en llegar. En ese tiempo pensé, oí música, y pensé otra vez. Al poco de llegar, comenzó a llover copiosamente.

Ya que había llegado hasta aquí, me bajé del coche y caminé hacia la playa. Apenas llegué a la arena, me descalcé y continué mi camino hasta donde el mar besaba la tierra. La marea baja demoró más de la cuenta mis planes. Cuando mis dedos sintieron la caricia del agua salada, me dije: ya que estoy completamente empapado, ¿por qué no me doy un chapuzón?

Hacía siglos que no me bañaba en la playa. El lluvioso cielo, el mar en calma y las frías temperaturas propias del mes de marzo deberían de haberme disuadido. No obstante, hoy era un día especial. Me quedé en bolas y me interné en las frías aguas del Cantábrico. Ahora estoy seguro de que no fue una buena idea, pero en aquel instante me pareció divertido.

Llevaba apenas un minuto en el agua cuando sentí las primeras punzadas de la hipotermia. ¡Menuda estupidez! Salí del mar helado, me vestí como pude y corrí hasta mi coche. Encendí el motor y la calefacción pronto devolvió su color natural a mi piel. Diez minutos después, el frío mar se convirtió en un recuerdo. Una temeridad que bien pudo costarme la vida. ¡Muy cierto! Pero aquella tarde vencí al aburrimiento. Volví a sentirme vivo de nuevo... al menos, por un tiempo.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Fary Mercury

En un día tan señalado como el de hoy, básicamente porque es fiesta, he decidido subir un vídeo muy interesante... Verlo y escucharlo es un deleite para la mente.



El enlace, por si acaso.

¡Saludos malvados!

lunes, 17 de marzo de 2008

Lo he vendido

Cuando hace dos años llegaste a casa, pensé que contigo recuperaría una parte de mí que el tiempo y la amargura habían borrado de mi espacio cotidiano. Al principio, todo fueron ilusiones puesto que me veía capaz de sacarte todo el partido posible.

Sin embargo, las noches propicias iban y venían. Y, tú y yo, inamovibles. Las ganas de sacarte a pasear se extinguieron según encontré otras aficiones más exigentes con mi tiempo que tú. Preguntarme el porqué de mi proceder me obligó a aceptar la realidad: a pesar de mi empeño inicial, había fracasado. Quizá no fuera el momento más adecuado o, tal vez, me equivoqué al elegirte. No volveré a equivocarme.

Te alejas de mí y yo me alegro al comprender que por fin soy libre para actuar.

lunes, 10 de marzo de 2008

Taciturno

La tristeza lo embargaba hasta asfixiar su espíritu. Callaba esa clase de secretos que hacen daño a quien más se quiere.

Cuando el peso de sus pecados se hacía insoportable, tomaba el primer avión y huía.

Escapar para tomar aire y continuar respirando.

miércoles, 5 de marzo de 2008

Comprensión

Ajeno a lo que acontecía, J continúo en su puesto. A su alrededor, el mundo se desmoronaba sin remedio en la ignota oscuridad.

El recién estrenado edificio, el nuevo campo de fútbol de hierba artificial, la flamante biblioteca... En pocos minutos, la obra del siglo sería devorada por la inexorable máquina de la naturaleza. Buscar culpables, lamentarse por el dinero y esfuerzo invertidos, llorar, huir... qué más da. Mientras se espera a la muerte, hay tiempo para todo.

Sin embargo, un J ajeno a los acontecimientos continuó escribiendo. Pulsa que te pulsa. Consciente de la futilidad de su último acto, siguió valiente a sabiendas de que sus palabras nunca llegarían a destino alguno. Escribir por el placer de hacerlo. Contar algo a alguien aunque ese hipotético lector únicamente resida en nuestra imaginación. En sus últimos instantes como ser vivo, aquel pensamiento le supo a gloria.