miércoles, 5 de marzo de 2008

Comprensión

Ajeno a lo que acontecía, J continúo en su puesto. A su alrededor, el mundo se desmoronaba sin remedio en la ignota oscuridad.

El recién estrenado edificio, el nuevo campo de fútbol de hierba artificial, la flamante biblioteca... En pocos minutos, la obra del siglo sería devorada por la inexorable máquina de la naturaleza. Buscar culpables, lamentarse por el dinero y esfuerzo invertidos, llorar, huir... qué más da. Mientras se espera a la muerte, hay tiempo para todo.

Sin embargo, un J ajeno a los acontecimientos continuó escribiendo. Pulsa que te pulsa. Consciente de la futilidad de su último acto, siguió valiente a sabiendas de que sus palabras nunca llegarían a destino alguno. Escribir por el placer de hacerlo. Contar algo a alguien aunque ese hipotético lector únicamente resida en nuestra imaginación. En sus últimos instantes como ser vivo, aquel pensamiento le supo a gloria.

2 comentarios:

FabricalDreams dijo...

En esta ocasión he encontrado la historia falta de contenido... :-S Siempre te doy la chapa con lo larga o corta pero en esta ocasión no me he llegado a interesar por la historia como en otras ocasiones ^^U

Ikari dijo...

No siempre se acierta. En esta ocasión, conozco los motivos y creo que no volveré a incurrir en los mismos errores.