lunes, 24 de marzo de 2008

Playa [versión alternativa]

El protagonista de esta historia se aburre. No tiene nada que hacer y lleva una vida mediocre. Y, como hace sol, pero hace frío (y no me río), decide coger su Akura y plantarse en una playa en menos de 2 horas porque sí, porque le apetece. El calendario dice que están en marzo, pero él pasa.

Y, ¡claro! Tarda una hora en llegar. Viaja en un Akura, tío... No es como el señor Lobo pero se le acerca. Hete aquí que comienza a llover. Entonces, nuestro héroe se debate ante la idea de dar media vuelta y batir su record de velocidad o dar un paseo por la playa. Se decanta por esto último a sabiendas de que se va a mojar hasta las partes que no deben ser nombradas.

Llega a la arena. Decide descalzarse para estar más en contacto con la naturaleza.

Levanta la vista y, horrorizado, contempla lo lejos que está el mar. Así las cosas, en lugar de dar media vuelta, decide emprender un nuevo viaje que le llevará hasta el mar como si de un Frodo cualquiera se tratara.

Llega allí y... ¡Ah! ¡Qué agua salada más fresquita!

Se dice para sus adentros: ¿y si me baño?

Ya le da igual puesto que con la lluvia su ropa pesa ya más del doble. Se desnuda por completo (lástima que no haya nenas cerca) y se zambulle en las gélidas aguas del mar Cantábrico, lugar donde a varios cientos de profundidad habitan unos malvados calamares gigantes. Éstos, en secreto, planean la invasión de las playas de todo el mundo el próximo cuatro de julio. Las razones ocultas tras la elección de dicha fecha son una incógnita para el que esto escribe.

De repente, cuando apenas lleva cinco minutos en el agua, siente que el cronómetro de la serie "24" ha comenzado la cuenta atrás para su propia muerte por hipotermia.

El protagonista decide correr por su vida. Bueno, primero nadar por su vida y luego correr, como hiciera Ben Gazara hace un porrón de años en una memorable serie de televisión.

Sale del mar..... y se pone la ropa toda mojada y llena de arena. Se maldice hasta lo indecible para combatir el frío. Se dice a sí mismo que éste ha sido su peor plan y que toca apechugar si quiere sobrevivir, que hay que ser consecuente con lo que se hace... o algo. Divaga como él solo, vamos. Termina de vestirse y corre hasta su Akura para salvar su vida.

Enciende el motor y la calefacción y justo en ese instante, por una carambola del destino, aprende el significa de la vida.

¡Fin!



Esta versión alternativa surgió en una extraña tarde de marzo, cuando la lluvia y la nieve abandonaron estas tierras hartos de nosotros. En realidad, es fruto de una conversación vía mensajería instantánea.

7 comentarios:

Bob dijo...

Las aportaciones cómicas no me cuadran. Tríptico por favor.

Ikari dijo...

Me estoy estresando...

FabricalDreams dijo...

Me quedo con la primera :P

Anónimo dijo...

simplemente infumable.

Y lo de ponerse en pelotas pero lamentar que no haya "nenas" cerca... eso ya es de lo más lamentable jamás escrito.

En fin, es lo que tiene, para contar historias es preciso haber vivido..

suerte.

Ikari dijo...

Es lo que hay... me temo.

Khaywoman dijo...

Pues a mí me ha gustado mucho, me ha parecido muy original, diferente, algo de brisa nueva en lo que era un relato típico (aunque no dejaba de ser bueno también).

Sigue creando estas paranoias, yo al menos, las leería encantada.

Ikari dijo...

¡Gracias! Eres la única que opina así.

¡Un abrazo!