domingo, 18 de mayo de 2008

Rubik

De crío, siempre quise tener un cubo de Rubik. Me parecía un juguete como otro cualquiera aunque resolverlo se me antojase un duro reto. El viernes llegué a casa agotado tras una dura semana de trabajo y me lo encontré en mi habitación, aún embalado en su caja. Llevaba un tiempo pensando en comprarme uno aunque albergase la esperanza de que alguien me lo regalara. ¡Bonita sorpresa! Ahora, a ver cuánto tiempo tardo en resolverlo.

¡Saludos mortales!

miércoles, 14 de mayo de 2008

[Meme] Ocho cosas antes de morir

Ya que me invitas, Fabri, va por ti: la lista de las ocho cosas que deseo hacer antes de convertirme en un bonito cadáver.


1- Escribir una novela:
Hace siglos, intenté escribir un libro (los que me conocen ya saben de qué estoy hablando). No fue un desastre pero lo guardo para recordar lo malo que puedo ser juntando letras.

2- Plantar un árbol:
No me vale con plantar una semilla y ver si sale o no. Quiero verlo crecer y desarrollarse, luchar contra la meteorología y los parásitos... En fin, esas cosas que hacen la vida vegetal tan interesante.

3- Estudiar una carrera:
Porque nunca es tarde para aprender si tienes tiempo para ello y tienes claro tu objetivo.

4- Entender al sexo contrario.
Sobran las explicaciones...

5- Ayudar a concienciar al mundo sobre los males de la contaminación lumínica.

6- Participar en cierto proyecto audiovisual sobre el cual no puedo dar ninguna pista.

7- Tener un techo de mi propiedad.

8- Visitar países del extranjero y más allá.


Aunque a estas horas mi mente ya flaquea, creo que he cumplido con el cometido encomendado.

¡Saludos!


P.S.: Ya que Randall Stevens me invitó a participar en un meme, aprovecho y le devuelvo la pelota.

lunes, 5 de mayo de 2008

Correcciones

Corrijo errores. Ése es mi trabajo. Las razones por las cuales terminé dedicando mi tiempo a semejante tarea me son ocultadas sistemáticamente. No es una conspiración en la sombra o un timo de bajo nivel. Tampoco vivo en un sueño ni disfruto de falsos recuerdos implantados. No obstante, realizo correcciones a diario porque en mi interior algo me impulsa a señalar errores ajenos. Si conociera las razones ocultas que explican la raíz de mi comportamiento, pondría remedio a mis desvaríos.

Mi trabajo, poco a poco, invade mi vida privada hasta emponzoñar mis ratos de asueto. Hace tiempo, quise ponerle remedio. Visité a cuantos terapeutas encontré en la guía telefónica. El último me acusó de ser un perfeccionista extremo-compulsivo. ¡Menuda novedad! ¡Para escuchar obviedades, enciendo el televisor y apago el cerebro!

Ummm.... He llegado a mi límite personal. No puedo pasarme las 24 horas del día solucionando los errores de los demás. Ya ni siquiera soy capaz de dormir, puesto que en mis sueños me desespero intentando subsanar las incoherencias inherentes a la fase REM. Quizá haya llegado la hora de hacer un cambio. En estos tiempos que corren, debería de ir pensando en cambiar de aires. Elegir un bonito rascacielos y arrojarme desde la azotea. Quizá, mientras me vaya acercando al suelo, ya no me importen tanto las imperfecciones del adoquinado. Cuando lo alcance, creo que por fin descansaré en paz.