domingo, 20 de julio de 2008

Abrazos

Tuvo un mal día, de esos que esperas que terminen lo antes posible. Pensé que un abrazo la reconfortaría y me permitiría ganar algún punto con ella. Cuando ya se marchaba, recordó mi propuesta y fue a mi despacho en busca del abrazo prometido. La estreché entre mis brazos y, supongo, se sintió mejor.

No puedo decir lo mismo. Buscaba una emoción y no sentí nada más allá de la mera sensación física del contacto entre dos cuerpos. Me inventé una escusa peregrina y probé a abrazarla de nuevo. Cerré los ojos y me concentré en almacenar toda la información posible que mi sentido del tacto pudiera recopilar. Nada. Mientras mi abrazo la reconfortaba, yo me reencontraba con la soledad.

Un escalofrío me recorrió la espalda. Traté de aliviarlo abrazándola por tercera vez y únicamente sirvió para avivar aquella gélida sensación de vacío. Entonces, caí en la cuenta: en todo momento ella permanecía inmóvil, sin intención alguna de devolverme el abrazo. A partir de aquí, ya todo es inútil.

Por supuesto, el mundo sigue y no puede detenerse porque uno de sus insignificantes inquilinos se sienta solo. La vida es una mierda y este mundo también. Es una regla que he de recordar siempre que tenga la absurda ocurrencia de ir por ahí regalando abrazos.


Postdata: Abrazar a alguien tres veces en menos de dos minutos bajo escusas mal hiladas te convierte en serio candidato al premio al "Pervertido del año".

6 comentarios:

exploding man dijo...

Es muy duro conocer las definiciones de los sentimientos pero no ser capaz de hacer que afloren.

De nuevo, me siento gratamente identificado.

Capitan Flint dijo...

menos mal que está etiquetado como "ficción", de lo contrario sería una historia horribilis
No sé tampoco si he comprendido, pero lo de ir dando abrazos con intenciones oscuras y mirada sucia.. si es para llevarse el premio al pervertido..

FabricalDreams dijo...

Este es un poco bastante triste...espero que no sea autobiográfico! ;)

Ikari dijo...

No es una historia autobiográfica, tampoco voy por ahí con la mirada sucia activada, y sí: pretendía crear una historia triste y amarga, ficción una vez más aunque, como toda historia, hunda sus raíces en alguna vivencia personal más o menos similar.
¡Gracias por vuestros comentarios!

Khaywoman dijo...

Me ha gustado mucho, aunque no puedo sentirme identificada, siempre encuentro sentimientos en los abrazos, y no siempre son lascivos...

Ikari dijo...

El personaje se sintió así, frío y solo en el mundo. Y, francamente, me gustan más los abrazos lascivos.