lunes, 24 de noviembre de 2008

Lagunas

En ocasiones, me siento al volante y conduzco. De manera rutinaria, sigo las líneas de la carretera y me pregunto por qué los otros conductores pisan la continua sin miramientos cuando les viene en gana.

Otros pensamientos me vienen a la mente: la lista de la compra, problemas con mi jefe, por qué esa chica no me hace ni puñetero caso... Tonterías en las que ocupar la mente mientras viajo de vuelta a casa o a cualquier otro lugar.

En estos días extraños, uno no siempre duerme todo lo que necesita. Poco importa las sustancias que emplee para paliarlo: tarde o temprano surgen secuelas. En mi caso, en forma de pequeñas lagunas en mi memoria.

Conduzco de regreso a casa y sin saber muy bien cómo estoy un poco más cerca de donde creía estar y no recuerdo cómo he llegado hasta aquí.
También me sucede en casa, sobre todo cuando realizo algún tipo de tarea mecánica y repetitiva. Supongo que esto último abre un interesante y divertido abanico de posibilidades.

Empiezo a preocuparme. Olvido responder a los e-mails y escribir a los viejos amigos, se me traspapelan las promesas y sigo sin dormir lo suficiente. Tarde o temprano, me pasará factura y espero estar consciente cuando pase para dejar de preguntarme cómo he llegado hasta aquí.

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Zzzz

La somnolencia no es la mejor consejera.

Tomé una decisión una noche en la que los nervios no me dejaban dormir. Dadas las circunstancias, me pareció lo mejor que podía hacer tras sopesar durante horas todos los pros y todos los contras. Unas pocas horas después averigüé de la peor de las formas que me había equivocado una vez más.

Lo que sucedió después no es de vuestra incumbencia y no necesitáis saberlo para disfrutar del poco tiempo de vida que os quede. ¡Qué narices! ¡¿Por qué habría de contaros nada más?! Ya lo entenderéis dentro de unas horas...

lunes, 3 de noviembre de 2008

Vago

Hace un mes que no actualizo el blog. Supongo que no encuentro motivos de peso para escribir y publicar. No me pasa nada, simplemente no hay ganas. O, tal como reza el título de esta entrada, me puede la vagancia. Espero que estas pocas líneas sirvan para dar señales de vida.

¡Un saludo!