domingo, 13 de diciembre de 2009

La Chica Alta y el bosque

El viento frío anunciaba la llegada inminente del invierno y nuestra Chica Alta se encontraba de nuevo disfrutando de un periodo vacacional. Se decía así misma que se había ganado a pulso estos días libres tras respaldar a su jefe en una turbia investigación que bien le podría costar su puesto de trabajo. Naturalmente, se había guardado un as en la manga por si Personal decidía ir por su cabeza.

En esta ocasión eligió viajar al norte. Creyó que podría escapar de la lluvia y se encontró atrapada en una ventisca de nieve a las pocas horas de llegar. Había alquilado una casa rural con todas las comodidades para ella sola. Ni ruidos, ni jefes, ni becarios, ni estrés, ni prisas... Sólo la nieve le torcía un tanto sus planes.

Llevaba dos días sin salir de casa cuando por fin el temporal amainó. Después de 48 horas subiéndose por las paredes al fin podía estirar las piernas fuera, sin peligro alguno. Se abrigó bien y salió al exterior. No tenía necesidad de bajar al pueblo por ahora, así que dirigió sus pasos hacia lo que había venido a visitar: el bosquecillo cercano. Según cierta página web, aquel paraje natural era el más sobrenatural de toda la península. En los últimos 30 años, unas 50 personas de todas las edades habían desaparecido en la comarca y aquel bosque fue el último lugar en el que fueron vistas. Las investigaciones apuntaban a vendettas entre vecinos aunque no había pruebas de ello. Sin venir a cuento, pensó que todo esto era obra de alguna mafia que traficaba con órganos humanos. Lo vio tan claro como el agua.

Pronto se encontró caminando entre pinos. Observó que apenas sí había algún viejo roble y alguna haya decrépita. El resto, todo repoblación con especímenes foráneos. Le faltaba solera para ser el típico bosque encantado y le sobraba ambición a su propietario.

- Es que nunca van a aprender... - pensó.

Una vez más, se sintió estafada y comenzó a planear una demanda contra aquella puñetera web de chorradas paranormales. Su abogada disfrutaría sobremanera con aquel pleito, sin duda.

Aburrida y con los pies fríos... Veinte minutos tropezándose cada dos por tres entre aquellos futuros muebles fueron suficientes para hartarla e inició el camino de regreso. Pensó en la increíble pérdida de tiempo que le había supuesto este viaje y lo bien que le sienta a su piel el cálido sol del Caribe.

- Aún estoy a tiempo de hacer las maletas de nuevo y cambiar de aires - pensó con decisión.

Ya veía la salida cuando tropezó con la enésima piedra oculta en la nieve. Cayó al suelo a cuatro patas de una forma bastante ridícula y justo cuando trataba de levantarse, reparó en un trozo de tela que sobresalía de entre la nieve, el hielo y las raíces de un joven pino insignis que las inclemencias meteorológicas de los últimos días habían conseguido tumbar. Si no se hubiese caído, habría pasado de largo sin verla. Le pareció muy inusual.

[No me preguntéis por qué le pareció inusual porque no lo sé. A este narrador nunca le cuentan nada].

Tiró con fuerza de aquel andrajo y, sin comerlo ni beberlo, brotó un cráneo humano. Lo examinó con cuidado sin tocarlo para nada aunque no quedara mucho que estudiar. Heridas de machete y ausencia total de partes blandas y un par de ojos de cristal en ambas cuencas. Dato, este último más que curioso, que sería muy útil a la hora de identificar el cadáver. No quiso ver más. Ya habría tiempo de satisfacer su morbosa curiosidad cuando llegaran las autoridades para excavar en busca de más huesos y realizar la pertinente investigación.

Mientras volvía a la casa para iniciar la maquinaría legal y policial, se juró a sí misma no volver a pisar la nieve en lo que le quedara de vida. Sin embargo, como en tantas otras ocasiones, tampoco fue capaz de cumplir aquella promesa.

2 comentarios:

FabricalDreams dijo...

Vaya tela de vacaciones :S

PD: Tendrá 2ª parte?

Ikari dijo...

Ya se verá... Por lo demás, ¿qué te ha parecido?