sábado, 20 de febrero de 2010

Pedrada

Llevaba mucho tiempo allí, cubierta de polvo o de barro en función de la estación del año. Más de un gilipollas le había dado alguna patada y había perdido la cuenta de las veces que algún niñato de mierda la había lanzado para que algún cánido maleducado la atrapara. Desplazamientos sin importancia pero molestos al fin y al cabo. Y, menos mal que ningún desaprensivo la había arrojado todavía al río. ¡No os hacéis una idea de lo que cuesta salir de uno de esos! ¡Además, el agua moja y está húmeda! ¡Y, eso acelera la erosión un huevo!

Llevaba meses en el mismo camino, si bien había ocupado distintas posiciones en relación a la misma referencia geográfica. Entonces, cuando creía que por fin podría iniciar el milenario camino de vuelta a Casa, una niña de poco más de seis años la recogió del suelo. Aprovechó su cambio de perspectiva para estudiar a fondo el entorno. A metro y poco más de altura, distinguió el camino polvoriento poblado de multitud de guijarros porosos y otros cantos rodados muertos que bordeaba un minúsculo grupito de pinos de repoblación. Ése había sido su lugar en el mundo hasta eras recientes. Mientras la niña la estudiaba a fondo, la Piedra miró al Norte y detectó lo que parecía una barriada de chalets adosados. A pesar de la distancia, le pareció reconocer a una de sus Hermanas en la lejanía, atrapada en la fachada de una ostentosa vivienda bifamiliar. El Este y el Oeste no le decían nada. ¿Al Sur tal vez?

Enfrascada como estaba en orientarse para volver a Casa, tardó en percatarse de un nuevo cambio en su posición relativa. La niña había empezado a moverse otra vez para alcanzar a sus compañeros. El marco de referencia de la Piedra cambiaba otra vez. ¡Vale! Todos nos movemos: la Tierra gira, el Sol y todos los planetas y cometas se mueven por la Vía Láctea y ésta se expande junto con el Universo mismo. Las piedras saben de estas cosas, al fin y al cabo llevan aquí mucho más tiempo que nosotros los humanos y saben distinguir entre "grandes movimientos" y "movimientos finos".

Al parecer, este especimen humano disfrutaba de una excursión en compañía de otros ruidosos especímenes de edades similares y algún humano semi-adulto. Parecía muy contenta de haberla encontrado y se la mostró orgullosa a todos sus compañeros. Uno de ellos, el muy desgraciado, se la quitó de las manos y la lanzó lo más lejos que pudo. A pesar del efecto Doppler, la Piedra pudo escuchar con nitidez el llanto de la criatura por la reciente pérdida.

Un nuevo viaje comienza. ¿Adónde caería esta vez?

Casi al final de aquella trayectoria parabólica de libro impactó contra una superficie transparente. La atravesó sin mucho esfuerzo y abundante estruendo. Sin duda, ese crío tenía un buen brazo - se dijo hastiada.

Un tanto desorientada aún, estudió la cuenca de impacto mientras adoptaba lentamente su posición de defensa. Se encontraba en una construcción artificial humana muy luminosa de amplias dimensiones. A su alrededor multitud de fragmentos de algo que le recordaba a la arena cristalizada y un poco más lejos una pareja de humanos practicaba el sexo rodeada por un buen montón de humanos más. ¿Es que no se cansan nunca? - se dijo a sí misma la Piedra.

El ruido sobresaltó a todos, menos a los que hacían ejercicio (una concentración digna de alabanza). Uno de los que estaban mirando la recogió del suelo, miró la Piedra un poco y volvió a su posición relativa anterior. Se la enseñó a uno de sus congéneres y éste le apuntó con un objeto ligero con partes móviles con una fuente de luz intensa acodada. Se rieron un rato hasta que la conmoción por el suceso hubo cesado. El tipo que había recogido la Piedra se la guardó en uno de los muchos bolsillos de su pantalón y continuó mirando embobado aquella escena.

Las piedras pueden vivir para siempre. No tienen nociones de conceptos tan humanos como el cielo o el infierno. No obstante, cuando terminó de volver en sí y tras ajustar su visión para ver a través de la tela, pensó que ver ayuntar a los seres humanos es lo más parecido al infierno. Sobre todo si dura más de la cuenta.

6 comentarios:

FabricalDreams dijo...

Jajaja, me ha gustado la historia...de peque alguna vez que otra había tenido este tipo de pensamientos sobre las piedras, que vida más diferente a la nuestra no? si se puede llamar vida...curioso el relato!

Ikari dijo...

¡Gracias por tus palabras!

La vida de las piedras merece nuestro respeto. Al fin y al cabo, creamos hasta burbujas inmobiliarias con ellas.

Que conste: este relato me lo he trabajado algo más de lo habitual.

FabricalDreams dijo...

El otro día en redes hablaban de la capacidad de procesamiento de las piedras, increíble!

Ikari dijo...

Lo que no aparezca en Redes...

Aitor Sancho de Pablo dijo...

Me ha gustado el relato, como se suele decir, menos da una piedra. A menos que sea preciosa. Entonces da mucha pasta.
Eso me recuerda otra funcion de las piedras: un consejo de otro ser bajito, metete piedras en los bolsillos, Ikari, no vayas a salir volando con la ciclogenesis.
A mi me funciona.
Un saludo, y reitero lo dicho, me ha gustado, se nota que te lo has currado. Mañana me paso por RV, a ver si estamos.

Ikari dijo...

¡Ok, Sancho! Gracias por tu comentario.