No hace muchas horas, recibí un curioso mensaje en el móvil. Era una respuesta. No era ni una propuesta, ni una aclaración, ni siquiera una declaración de intenciones. Tampoco contenía palabras soeces, ni publicidad ni recomendación alguna. Tampoco me prometía el oro y el moro ni incluía un cutre audiovisual. No me pedía dinero ni reanudar viejas relaciones. Ni dinero, ni sexo, ni publicidad. Sólo un sencillo mensaje. Aquellas palabras no eran muchas cosas. Eran una y con eso me bastaba.
4 comentarios:
Y que era?
S-e-c-r-e-t-o. Gracias por preguntar.
Esos son los mejores mensajes :D
Cierto es. Lo inesperado suele ser bueno.
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