No siempre podemos salirnos con la nuestra. Este axioma no nos convierte ni en perdedores ni en conformistas pero hace que sintamos cierta envidia de aquellos que son la excepción a la regla. Sin embargo, esa maldita habilidad que demuestran tener estos sujetos para escapar de las consecuencias o para salir siempre ganando debería preocuparnos más. Sobre todo, en esas ocasiones en las que no nos importaría ser como ellos.
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