jueves, 8 de julio de 2010

Intacta

La dulzura del momento se esfumó en lo que tardó el portazo en disiparse en el silencio del aire estancado. A pesar del triunfo incuestionable, haberme resistido esta vez a sus cantos de sirena no me producía ninguna alegría. Y sin embargo, esta vez su reacción adversa no consiguió borrarme la sonrisa de los labios.

4 comentarios:

FabricalDreams dijo...

Mientras uno no pierda esa sonrisa de triunfo personal....todo irá bien :)

Ikari dijo...

Para eso existe Nerv.

clicia dijo...

Cuidado con los cantos de sirena ;)

Ikari dijo...

Me gustan las sirenas. Será por ese ramalazo autodestructivo ocasional que me da a veces.