De madrugada, en la cima de aquel monte. Solos. El negro cielo sobre nosotros. El viento refrescante. A nuestros pies, la verde hierba brillante a la luz de las estrellas. Nunca creí que repetir mis hitos de juventud tendría estas consecuencias. Por primera vez, observé el futuro con cierto optimismo. A tu lado.
4 comentarios:
Qué situación más idílica! :D
Ficción me temo.
Bah, a veces la realidad supera la ficción.
En esas escasas excepciones, clicia, me alegro de estar vivo.
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