lunes, 23 de mayo de 2011

No (nos) sirven

22 de mayo. Elecciones.

Llevamos tres años de crisis. Los gobiernos del mundo nos prometieron que aprenderían la lección, que refundarían el capitalismo, que establecerían más controles a la banca. Nos prometieron tantas cosas… Y, ¿qué medidas ha tomado el gobierno de España para salir de la crisis? Reforma de pensiones y reforma del mercado laboral. Recorte de derechos, privatizaciones y recorte del gasto público. Habrá más de lo mismo si estas medidas no surte el efecto deseado. Mientras la crisis no tiene visos de finalizar, mientras el número de desempleados crece, los diputados en el congreso de las dos principales formaciones políticas de este país sólo se insultan en una campaña electoral permanente. En lugar de buscar soluciones alternativas juntos, en lugar de alcanzar consensos, escenifican desencuentros para mantenernos engañados a todos puesto que carecen de margen de maniobra ya que se deben a intereses ajenos a los nuestros. No sirven a los ciudadanos, sino a otras instituciones y empresas de dudosos valores democráticos.

La Ley Sinde es el ejemplo paradigmático de esta situación. Millones de parados y los dos principales formaciones políticas de España únicamente se ponen de acuerdo para decir que Internet es muy malo y hay que regularlo. Fruto de este empeño surgió por arte magia en la Ley de Economía Sostenible la Disposición Final Segunda, conocida como Ley Sinde. Ésta vio la luz finalmente en la Cámara Baja después de que Ésta la rechazara y la enviara al Senado para su debate. Allí, los socialistas y los populares pactaron la reforma del canon digital en tres meses y unas pocas medidas cosméticas más. ¡Hala! Ya tenían su Ley Sinde lista para usar en cuanto el Consejo de Ministros aprobara el reglamento.

Así la vendieron a través de sus medios de comunicación. En el camino, se han quedado las protestas de Todos contra el Canon y su millón de firmas o los miles de e-mails que ciudadanos preocupados enviaron a sus políticos para expresarles sus preocupaciones e inquietudes respecto a la Ley Sinde. Dichos correos electrónicos fueron calificados de molestia o de spam por parte de nuestros senadores y diputados. Parece que valen más las súplicas de unos artistas que dicen morirse de hambre por culpa de las descargas que lo que lo que los ciudadanos de a pie podamos opinar… Con la aprobación de la ley Sinde, queda constatado que una minoría poderosa tiene canal directo con el gobierno y los dos partidos grandes, que dicho corpúsculo puede introducir una disposición en una ley y que dicha minoría puede atacar-insultar-amenazar a sus propios clientes con total impunidad.

Y, entonces llegó Wikileaks y nos enteramos de que todas las prisas por sacar adelante la Ley Sinde eran consecuencia directa de las presiones ejercidas por la maquinaria diplomática de los Estados Unidos de América. Es decir, la diplomacia de una potencia extranjera presionó a cargos electos y a miembros de otros partidos políticos para saltarse la soberanía nacional de este país y diseñar un instrumento administrativo que esquivara las leyes de este país en materia de Propiedad Intelectual ya que los jueces las interpretaban de una manera opuesta a sus intereses. De esta forma, los ciudadanos de este país “gozamos” de las ventajas de disponer de una ley que protege los intereses de las empresas audiovisuales estadounidenses en detrimento de las nuestras.

Sus medios de comunicación nos han mostrado con pelos y señales operaciones policiales en las que detenían a gente en sus hogares y les cerraban sus páginas web. Sus televisiones, emisoras de radio y sus periódicos han tildado de ilegales dichas páginas web y se han cuidado muy mucho de proclamar al mundo que esta gente son peores que terroristas. Lo que no nos han contado es que los jueces han declarado inocentes a los dueños de esas páginas en un buen número de sentencias judiciales. Los jueces de este país han declarado que compartir archivos es legal, que es lo mismo que prestar a un amigo un libro, un disco o una película. Sólo que ahora tenemos amigos por todo el mundo. Pero, ¿para qué sirve la Ley Sinde en realidad? Es un sistema de censura administrativa según la cual una Comisión puede cerrar una página web de cualquier tipo, puesto que no se mencionan las descargas por ninguna parte. Los jueces que intervienen en el proceso sólo decidirán si el cierre decretado por la Comisión vulnera o no ciertos artículos de la Constitución. La Comisión decide. Los miembros de la Comisión son elegidos por el gobierno.

También el silencio informativo ha hurtado a la opinión pública la existencia de grupos que pedían el boicot a productos culturales españoles o que directamente recomendaban no votar a las formaciones responsables y cómplices de, entre otras muchas cosas, de la ley Sinde (#nolesvotes). Así llegamos a las movilizaciones de Democracia Real Ya y, como consecuencia de éstas, a las acampadas de Indignados por todo el país. Parece que al fin algo se mueve.

Hoy nos toca ejercer nuestro derecho a voto. En vista de que los partidos políticos sólo se ponen de acuerdo para hacer favores a otros países, habrá que darles donde más les duele y sacarlos de las instituciones. Quizá haya llegado el momento de cambiar el país de abajo a arriba, de buscar una democracia más participativa, más directa y bajo mayor control de la ciudadanía. Toca dejar hablar a las urnas.

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Publicado aquí en primer lugar el 22-5-2011.

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