lunes, 30 de julio de 2012

Andanada

Paseo por una ciudad cuyas gentes y monumentos me son ajenos. Parapetado tras mis gafas de sol, observo los barrios y a las criaturas que los pueblan. Se besan, gritan, juegan y cruzan la calle por los pasos de cebra respetando escrupulosamente la bella sincronía del sistema semafórico. Nada que ver con mi lugar de residencia habitual. Allí, las personas actúan incívicamente en cuanto tienen la oportunidad o cuando desean cruzar la calle por donde les venga en gana.

Ando para olvidar otras latitudes y dejar atrás tanta conducta antisocial. Ando durante horas sin temor a perderme, quién sabe si buscando precisamente alcanzar a hollar algún jardín sin saber cómo he llegado hasta él. Y, sin embargo, eso nunca sucede.

Un paso de peatones más y culmino la ruta que con tanto mimo tracé la noche anterior justo antes de acostarme para disfrutar de la ausencia de ruido. Aguardo junto al semáforo de la última esquina y, como inocente distracción, escucho conversaciones ajenas. Reparo en las expresiones mundanas, en localismos, en dejes universalmente conocidos y en la informalidad postural de los interlocutores. En cuanto el semáforo nos devuelve la prioridad de paso, mi atención pasa a ser acaparada por completo por una criatura situada al otro lado de la calle.

Más que caminar, ella anda. Yo sigo en el mismo punto geográfico, estático como bíblica estatua de sal. Se aproxima hacia mí sin inmutarse. Pasa a mi lado y evita chocar conmigo. Sale de mi ángulo de visión y, ni siquiera cuando me giro para contemplar ese cuerpo desde otra perspectiva más favorable quizás, me acompaña la suerte ya que, en aquel preciso instante, un vehículo de gran tonelaje quiebra la línea visual que me une a ella.

¿Seguirla o cruzar la calle? ¿Correr unos metros y restaurar la visual con la criatura? En dos segundos escasos, escojo regresar al hotel y abandonar toda esperanza de volver a verla. Es más seguro que vivir un poco y arriesgarse a incrementar la más que larga lista de decepciones.

viernes, 15 de junio de 2012

Últimos reproches

Cuánto tiempo sin verte por aquí. ¿Qué ha sido esta vez? ¿Un desengaño amoroso o se trata de otra de esas batallas perdidas en las que tanto te gusta enfangarte?

Ya veo... Un encontronazo con alguien del trabajo. Ah: con una chica del trabajo, más concretamente. Vueltas y vueltas a la misma historia de siempre. ¿Cuándo vas a aprender?

Te lo he dicho mil veces: no busques ningún tipo de amistad en el trabajo. En la oficina se tiene compañeros, no amistades. No me malinterpretes: si consigues echar un polvo en el trabajo con alguna, estupendo. Mas, evita las complicaciones. Recuerda el refrán "donde tengas la olla no metas la polla, imbécil".

Mantén separado lo profesional de lo personal. Y no hagas favores a nadie. Haz tu trabajo y punto. Si alguna te quiere dar conversación, muérdete la lengua y responde con monosílabos para que desista y que nunca vuelva a caer en la tentación de entablar una banal conversación contigo. Si alguna se acerca melosa buscando que le eches una mano, espántala con algún chiste soez de los tuyos y se dejará de zalamerías.

Esto mismo también puedes aplicarlo a los de tu sexo ya que, a menudo, se comportan mucho peor que las féminas. Te piden que les eches una mano y, al menor descuido, ¡puñalada por la espalda! En eso las compañeras son más sinceras y, si deciden dejarte de hablar, te lo dicen a la cara o te ignorarán en lo que te reste de vida. Creo que eso es lo que hará esa compañera de trabajo tuyo. ¿Te la querías tirar, eh? Ya no podrás.

¿Y la moraleja? Las amistades no se buscan ni encuentran en el trabajo... ni el calle, ni en la playa, ni en el monte, ni en un naufragio y ni mucho menos en las redes sociales.

¿Qué opción te queda? Sólo una y no pienso decirte cuál.

domingo, 20 de mayo de 2012

Letras y sueños

El cuentista diletante juntaba letras con astucia y sin preocupaciones hasta que un buen día descubrió que su obra cobraba vida. Tendía al pragmatismo y al empirismo y juzgaba con severa objetividad su obra. Por tal motivo, creía que alguien había descubierto el falso fondo en el que escondía sus cuadernos y se había dedicado en cuerpo y alma a gastarle una broma pesada.

Sin embargo, dos hechos le hicieron ver cuán equivocado estaba.

Un niño, el hijo pequeño de una familia que vivía a dos manzanas de su casa, canturreaba a voz en cuello que las piedras tienen vida. La noche anterior había escrito un poema protagonizado por una desdichada piedra que trataba de regresar al lugar donde nació. Dando un paseo por el viejo parque de la ciudad, escuchó a una pareja de jubilados hablar sobre lo mucho que les gustaría que una jovencita les susurrase recetas de cocina al audífono. Dos días antes, había terminado de escribir un lúbrico relato erótico protagonizado por una joven repostera y un anciano decrépito.

Ya no cabía duda alguna: amparadas en la oscuridad del secreto, de sus palabras nacían sueños y anhelos que traspasaban los muros y prendían en las mentes de sus vecinos. Descubrir que sus palabras tenían el poder de manipular a las personas lo llenó de pavor y durante meses no escribió nada.

Y hace bien poco se armó de valor y comenzó un nuevo cuento. Se esforzó por describir en él con pelos y señales cómo le gustaría que fuera el mundo y sus gentes. Esperaba que su historia transformara el mundo para siempre y se acostó deseando que, por una vez, sus deseos se hicieran realidad.

viernes, 20 de abril de 2012

Hostilidad fugaz

El frente son mis letras. Sitúas tus palabras frente a mis trincheras. Esto es la guerra y mis filas advierten posibles signos de clara hostilidad. Desprecio la crítica por la crítica y tus opiniones blanden hachas afiladas. ¿Qué buscan tus armas? ¿Allanar mi camino? O, ¿acaso retan a cualquiera que hallen a su paso esperando un digno oponente en su juego macabro?

Encontrar el trecho por el que avanzar se antoja angosto cuando la mente olvida cómo procesar su propia voz. Por eso, incluso esgrimidas con odio visceral, las hachas ajenas son un arma formidable para desarmar laberínticos entramados.



Bajo mis defensas y me dejo hacer, pudoroso.


La guerra cesa. Quebrado por voluntad ajena, nuevos árboles nacen. Libres al fin mis líneas de sus propias inercias. Mis ejércitos regresan al hogar mientras desapareces tan fugazmente como apareciste, envuelto en el misterio del anonimato.

Breve bálsamo fue. De incuestionable utilidad. Óptimo para hallar ese conocido estribillo y caminar silbando despreocupadamente por la senda infinita.

viernes, 13 de abril de 2012

jueves, 29 de marzo de 2012

Huelga 29m*

*Este texto me lo envió FabricalDreams hace unos días y lo publico tal cual con algunas correcciones. ¡Muchas gracias!


Argumento 1: "No hago huelga porque no me lo puedo permitir".

La reforma laboral supondrá con toda seguridad una rebaja generalizada de los salarios. Si no puedes permitirte dejar de ganar el sueldo de un día, menos podrás permitirte que te bajen el sueldo permanentemente, que te despidan gratis, o que si tienes 10 años trabajados en una empresa tu indemnización pase a ser de 18900 euros a 7845.


Argumento 2: "La huelga no servirá para nada".

Todas las mejoras de los trabajadores se han conquistado históricamente a través de la lucha. Nadie nos ha regalado nada. Lo que está demostrado que no sirve de nada es no hacer nada. A la preguntas de si una huelga de un día será suficiente, la respuesta es que probablemente no. Es sólo el principio, pero es un paso muy importante. Si nos imponen la reforma laboral más dura de esta "democracia" y no respondemos las medidas sucesivas que tome el gobierno serán aún más demoledoras. Se puede y se debe tumbar esta reforma laboral.


Argumento 3: "La huelga no soluciona nada".

La huelga no es una solución, es el instrumento de presión más poderoso que hoy por hoy los trabajadores tenemos a nuestro alcance. Por eso quien no se adhiere a una huelga perjudica gravemente al conjunto de los trabajadores, incluido a sí mismo. Además si la huelga no contribuyese a solucionar nada, ¿de dónde proviene el empeño de los empresarios en que los trabajadores no la secunden, llegando a las amenazas y coacciones, que son delito? ¿Por qué motivo la prensa de derechas trata de desprestigiar la convocatoria de huelga? ¿Por qué incluso se están planteando legislar para limitar este derecho? Todo tiene una causalidad, nada es casualidad.


Argumento 4: "No estoy de acuerdo con los sindicatos mayoritarios, por eso no hago huelga".


A la convocatoria de huelga se han sumado decenas de sindicatos minoritarios de diversos sectores y de distintas ideologías. Es más, los primeros convocantes de esta huelga no fueron UGT y CC.OO, sino ELA y LAB en el País Vasco y CIG en Galicia. También se suman a la convocatoria los sindicatos CNT y CGT, la Intersindical-STE, USO, Solidaridad Obrera (mayoritario por ejemplo en Metro de Madrid), partidos políticos tan dispares como IU, Esquerra, Compromis, Amaiur, BNG y organizaciones sociales de todo tipo como 15M, Juventud Sin Futuro, Democracia Real Ya etc, que no comparten la verticalidad de los sindicatos mayoritarios y son críticas con su labor de los últimos años pero aún así apoyan la convocatoria de huelga general del 29M. Esta huelga es del 99% de la población, no sólo de los sindicatos.

Los sindicatos CCOO y UGT han podido cometer muchos errores y criticarlos es lícito e incluso necesario. Pero los sindicatos entendidos como organizaciones de trabajadores que se unen para defender sus derechos e intereses son, indudablemente, el próximo muro a derribar por los poderes económicos. De ahí la campaña continuada de ataques y de desprestigio desde los medios de comunicación de la derecha de la que todos estamos siendo testigos.



Argumento 5: "Hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera. Además si hago huelga me descuentan x euros, y no me lo puedo permitir".

No hay libertad porque te están coaccionando con una penalización económica. La libertad es otra cosa, no verte obligado a ceder a los chantajes de gobierno y empresarios a cambio del sueldo de un día.



Argumento 6: "Hay libertad, cada uno puede hacer lo que quiera. Yo iré a trabajar porque en mi empresa si haces huelga te miran mal y si luego hay que despedir a alguien seguro me despedirán a mí en vez de a otro".

No hay libertad porque te están coaccionando con el despido. La libertad es otra cosa, no verte obligado a ceder a los chantajes de gobierno y empresarios renunciando a tu derecho constitucional a la huelga.



Argumento 7: "La huelga tiene que ser indefinida, si no yo no la hago"
.

Suponemos que estas personas cuando sus hijos dieron el primer paso en vez de alegrase, animarles y ponerles calzado adecuado les recriminaron no ser capaces de correr los cien metros lisos en las olimpiadas y les gritaron que para dar tres pasos por la habitación y luego caerse mejor que ni lo intentaran. Los partidarios de la huelga indefinida entendemos que la casa se construye desde los cimientos y no empleamos un modelo de huelga concreto como excusa para no secundar una huelga general convocada con un gran consenso.



Argumento 8: "Los piquetes presionan a la gente, obligándola a que haga huelga. Los trabajadores son libres de ir a trabajar un día de huelga."

Si la libertad realmente tuviera tantos defensores nos iría bastante mejor de lo que nos va. En la mayoría de los casos quienes mantienen esa postura ocultan o defienden la coacción de muchas empresas sobre los trabajadores que quieren ejercer su derecho constitucional a la huelga y aceptan que estos se vean obligados a someterse a ella acudiendo a sus puestos de trabajo por miedo a perder sus empleos o el salario de un día. Los piquetes históricamente impedían que los empresarios contrataran personal para cubrir los puestos de los huelguistas y en la actualidad tratan de garantizar el derecho a huelga de aquellos que por presiones de las empresas no pueden ejercerlo. Los piquetes informativos apelan a la responsabilidad de los
trabajadores, les informan de los motivos de la huelga, de sus derechos, y de las consecuencias negativas que tiene acudir ese día a sus puestos de trabajo. Los piquetes informativos están reconocidos legalmente: tienen y pueden ejercer su derecho a informar los días de huelga.



Argumento 9: "Con las huelgas no se consigue nada. Pero en caso se que se consiga algo, no renunciaré a ello."

Las jornadas de 8 horas diarias o 40 semanales, la prestación por desempleo, las horas extraordinarias, el salario mínimo, el convenio colectivo, las vacaciones pagadas, la indemnización por despido, el permiso por maternidad o lactancia o cualquiera de nuestros derechos conquistados que los trabajadores desconocían hace sólo 150 años no se consiguieron a base de ejercer la "libertad para ir a trabajar" un día de huelga. Pese a ello no se tiene noticia de que ningún esquirol haya renunciado a ellos. Si se consigue hacer al gobierno rectificar y no aplicar esta reforma laboral que a todos nos afecta y perjudica los esquiroles no habrán hecho
nada por conseguirlo pero se beneficiarán del esfuerzo colectivo. Para ellos esto debe de tener mucha lógica, para todos los demás carece de ella y no les hace parecer personas dignas, coherentes ni solidarias a nuestros ojos.



Argumento 10: "Soy funcionario. La reforma laboral mí no me afecta".

Con los recortes y la privatización de los servicios públicos y el deterioro de las condiciones laborales (y los que están por venir) de funcionarios, interinos y personal laboral de la administración pública tenemos motivos más que suficientes para secundar la huelga general, además de por solidaridad con el resto de trabajadores.

Si no secundamos mayoritariamente la huelga general no podremos quejarnos cuando el resto de la sociedad no nos apoye en nuestras reivindicaciones por la supervivencia, la dignidad y los derechos laborales del sector público. Los despidos y las rebajas en los complementos del sueldo de los funcionarios así como la eliminación de pagas y sexenios está al caer. Además, mira a tu alrededor: padres, hermanos, familiares, hijos, amigos, vecinos, alumnos... ¿Seguro que algo que afecta al 99% de la población no va contigo?


Huelga General 29M
Tú decides.



Si la huelga del 29M es un éxito rotundo y el gobierno no rectifica quedará totalmente deslegitimado. Eso tendría un coste político elevadísimo, abriría la puerta a más huelgas generales, e incluso podría forzar la dimisión del gobierno. En cualquier caso le garantizaría un varapalo electoral.

Si por el contrario una huelga general de un día no consigue un paro total el gobierno saldrá reforzado, la posibilidad de una movilización más contundente por parte de la sociedad quedará anulada y la puerta a más recortes y a mayores abusos (si cabe) contra la mayoría de los ciudadanos (estudiantes, pensionistas, funcionarios, interinos, trabajadores del sector privado, parados) quedará abierta.