viernes, 20 de abril de 2012

Hostilidad fugaz

El frente son mis letras. Sitúas tus palabras frente a mis trincheras. Esto es la guerra y mis filas advierten posibles signos de clara hostilidad. Desprecio la crítica por la crítica y tus opiniones blanden hachas afiladas. ¿Qué buscan tus armas? ¿Allanar mi camino? O, ¿acaso retan a cualquiera que hallen a su paso esperando un digno oponente en su juego macabro?

Encontrar el trecho por el que avanzar se antoja angosto cuando la mente olvida cómo procesar su propia voz. Por eso, incluso esgrimidas con odio visceral, las hachas ajenas son un arma formidable para desarmar laberínticos entramados.



Bajo mis defensas y me dejo hacer, pudoroso.


La guerra cesa. Quebrado por voluntad ajena, nuevos árboles nacen. Libres al fin mis líneas de sus propias inercias. Mis ejércitos regresan al hogar mientras desapareces tan fugazmente como apareciste, envuelto en el misterio del anonimato.

Breve bálsamo fue. De incuestionable utilidad. Óptimo para hallar ese conocido estribillo y caminar silbando despreocupadamente por la senda infinita.

viernes, 13 de abril de 2012