viernes, 15 de junio de 2012

Últimos reproches

Cuánto tiempo sin verte por aquí. ¿Qué ha sido esta vez? ¿Un desengaño amoroso o se trata de otra de esas batallas perdidas en las que tanto te gusta enfangarte?

Ya veo... Un encontronazo con alguien del trabajo. Ah: con una chica del trabajo, más concretamente. Vueltas y vueltas a la misma historia de siempre. ¿Cuándo vas a aprender?

Te lo he dicho mil veces: no busques ningún tipo de amistad en el trabajo. En la oficina se tiene compañeros, no amistades. No me malinterpretes: si consigues echar un polvo en el trabajo con alguna, estupendo. Mas, evita las complicaciones. Recuerda el refrán "donde tengas la olla no metas la polla, imbécil".

Mantén separado lo profesional de lo personal. Y no hagas favores a nadie. Haz tu trabajo y punto. Si alguna te quiere dar conversación, muérdete la lengua y responde con monosílabos para que desista y que nunca vuelva a caer en la tentación de entablar una banal conversación contigo. Si alguna se acerca melosa buscando que le eches una mano, espántala con algún chiste soez de los tuyos y se dejará de zalamerías.

Esto mismo también puedes aplicarlo a los de tu sexo ya que, a menudo, se comportan mucho peor que las féminas. Te piden que les eches una mano y, al menor descuido, ¡puñalada por la espalda! En eso las compañeras son más sinceras y, si deciden dejarte de hablar, te lo dicen a la cara o te ignorarán en lo que te reste de vida. Creo que eso es lo que hará esa compañera de trabajo tuyo. ¿Te la querías tirar, eh? Ya no podrás.

¿Y la moraleja? Las amistades no se buscan ni encuentran en el trabajo... ni el calle, ni en la playa, ni en el monte, ni en un naufragio y ni mucho menos en las redes sociales.

¿Qué opción te queda? Sólo una y no pienso decirte cuál.